viernes, 27 de diciembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 230 - “ÚLTIMAS SEMANAS”




Emiliano y Carolina estaban conversando con la arquitecta de Pampa Mía por teléfono, esperando solucionar un malentendido que se había producido con el maestro mayor de obras. Por celular, con el altavoz puesto, los cuatro platicaban al respecto

EMILIANO: Por eso lo digo, Alex, los planos que tú me enseñaste, mostraban otra cosa, no lo que aquí se está haciendo
SAÚL: No tengo ninguna modificación en mis planos, arquitecta
ALEX: Tienen que haber modificaciones porque yo misma las hice, Saúl, en la parte baja, cambié varios parámetros
CAROLINA: Yo no veo modificación alguna, Alex...
SAÚL: Entonces, aquí lo que sucede es que los planos son distintos, los que la arquitecta modificó, no son estos
EMILIANO: ¿Y dónde están los nuevos planos?
SAÚL: No lo se, yo no he visto ningunos otros
ALEX: Entonces, paren la obra. Hay que hablar con la empresa que usé para mandar el tubo. En cuanto tenga novedades, me comunico o bien, voy en la tarde en persona
EMILIANO: Está bien
SAÚL: Menos mal que los señores se dieron cuenta
ALEX: Pues, si, porque si no, hubiéramos perdido el tiempo. Emiliano yo me comunico con ustedes cuando haya hablado con la empresa encargada...
EMILIANO: Esperamos noticias
CAROLINA: Gracias, Alex
ALEX: De nada, Caro, ese es mi trabajo...
CAROLINA: Lo se, pero lo haces desde un lugar distinto y eso me encanta
SAÚL: Yo los dejo, con permiso. Hasta la próxima, arquitecta
ALEX: Adiós, Saúl
CAROLINA: Espero que esto esté aclarado antes del sábado...
ALEX: No te preocupes, si no aparecen los planos hoy, los repito, tengo todo guardado...
CAROLINA: Muchas gracias...
ALEX: Por favor, es un placer.
EMILIANO: Supongo que tú y tu esposo podrán asistir a la boda
ALEX: Claro, ya lo tenemos organizado, mis papás se quedarán con nuestros hijos y allí estaremos
CAROLINA: Me alegra escuchar eso, los esperamos...
ALEX: E iremos, no lo dudes. Ahora los dejo, voy a solucionar el asusnto de los planos.
EMILIANO: Gracias de nuevo y adiós
ALEX: Adiós. (Corta)
EMILIANO: (Mira a Caro) Hay que esperar, no hay de otra...
CAROLINA: Ajá...
EMILIANO: ¿Qué pasa? No me digas que sigues con eso...
CAROLINA: Si le sigo...
EMILIANO: ¡¡Dios, Caro!! Son ideas tuyas, si es guapa, no lo niego, pero no quise coquetear con ella...
CAROLINA: Ajá... (Se levanta)
EMILIANO: ¿Ajá, qué? Es en serio, no estaba haciendo nada de lo que te imaginas
CAROLINA: Lo que tú digas, Emiliano
EMILIANO: ¿Sabes qué? Piensa lo que te de la gana. Ni que me la pasara metido con cuanta tipa se me cruza y mintiéndote. Pensé que a cinco días de casarnos, ya sabrías la clase de hombre que soy, pero no es así. (Se monta a un caballo) Me largo de aquí... (Sale a galope)
CAROLINA: (Se monta a caballo y lo sigue) ¡Emiliano, párate!
EMILIANO: (Se detiene) ¿¿Qué haces a caballo?? Estás embarazada, ¿quieres perder a tu hijo, a mi hijo?
CAROLINA: ¿Y tú qué haces a caballo y a galope? ¿Quieres dejar a tu hijo, a mi hijo sin padre?
EMILIANO: En todo caso, es sólo mi vida, tú estás arriesgando dos...
CAROLINA: Corres más peligro tú que yo, así que bájate y yo me bajo...
EMILIANO: ¿Y para qué me bajo? ¿Para seguir escuchando que crees que quiero andar con otra? ¿O para que me ignores por celos estúpidos y sin razón? Vuelve a la casa en el carro y ya, déjame tranquilo (Se va y se pierde de la vista de Carolina)
SAÚL: (La fue a buscar) Patrona, ¿quiere que la lleve a algún lado?
CAROLINA: Quiero que vayas por Emiliano y le digas de mi parte que no me caso (Se baja del caballo)
SAÚL: (Le parece muy extraño, pero lo hace. Cuando regresa con Carolina, no había dado con Nano) Lo siento, patrona, pero se esfumó
CAROLINA: Está bien, no pasa nada, me voy a la hacienda. Si lo ves, le das mi recado (Se va)
ISABEL: (En Santa Cecilia, hablaba con Diego) ¿Y ahí está metido? ¿Hace cuánto que se encerró?
DIEGO: Ufff, hace ratote, señora
ISABEL: ¿Habrá pasado algo en Pampa Mía? No, seguro peleó con mi hija…
DIEGO: Pensábamos lo mismo, pero por lo que me dijeron los muchachos, llegó solo y a caballo
ISABEL: ¿A caballo? ¡Emiliano no puede montar! Voy a ver qué demonios pasa... Ayúdame, Diego, por favor
DIEGO: (La ayuda) Si necesita algo, no dude en llamarme
ISABEL: Claro, hijo, gracias... (Entra al depósito) ¿Emiliano?
EMILIANO: Aquí estoy, doña Isabel
ISABEL: ¿Qué haces aquí encerrado y por qué montas?
EMILIANO: Lo de la montada, no se, a veces ni lo pienso, nomás lo hago y pues, su hija tiene la virtud de... Usted sabe...
ISABEL: ¿Qué pasó esta vez?
EMILIANO: Cree que quiero enredarme con la cuñada de Augusto
ISABEL: ¿Qué?
EMILIANO: Eso que oye y cuando le digo que no, no me cree, no confía en mí y me trata... ¡Usted sabe!
ISABEL: Esta hija mía es de lo que no hay, carajo, ¡después de todo lo que has hecho por ella y sigue dudando! No puede ser, pero ahora mismo me va a escuchar
EMILIANO: No, por favor, no haga nada, señora, no es la solución. Si Carolina no confía en mí, que usted le hable, sólo empeorará todo.
ISABEL: Pero es que no aprende esa niña, caray...
EMILIANO: No, no aprende... Señora, no tendría que estar aquí, este lugar no es para una dama... Vamos, la llevo a la casa
ISABEL: (Lo mira) Emiliano, soy una dama, pero las damas también podemos ver cosas feas, estar en sitios sucios y oler cosas horrendas... No te preocupes, yo puedo ir sola a la casa (Le da un beso en el cachete) Me encanta que vayas a ser mi yerno (Sonríe y se va)
EMILIANO: ¿Será que si seré su yerno? (Mira hacia arriba) Quizás casarnos no sea tan buena idea después de todo...
ISABEL: (Al salir de la bodega ve llegar a su hija) Contigo quería yo hablar, mocosita
CAROLINA: ¿Mocosita? Mamá, no puedo hablar ahora...
ISABEL: Pues, vas a hablar aunque no quieras, vamos adentro...
CAROLINA: Pero...
ISABEL: ¡Pero nada! ¿A dónde vas a ir con tanto apuro?
CAROLINA: Cosa mía
ISABEL: Entonces, no corres prisa (Entran en la casa) ¿Qué carajo tienes en esa cabeza, María Carolina?
CAROLINA: ¿María? Sólo me dices así cuando estás enojadísima... ¿Qué hice?
ISABEL: ¿Qué hiciste? Una estupidez... ¿Por qué está Emiliano tan deprimido?
CAROLINA: ¿Lo viste?
ISABEL: Si, lo vi
CAROLINA: ¡Ve y dile que no hay boda! (Se sienta y cruza los brazos)
ISABEL: ¡¡Ja!! Ahora si que me haces reír... ¿Quién carajos te crees para echar tu felicidad en saco roto? ¿Eres mensa o te haces, Carolina?
CAROLINA: Anda de coqueto con otras tipas, mamá, no quiero a un hombre así
ISABEL: Por Dios, Carolina, ¿después de todo lo que ha hecho Emiliano por estar a tu lado y piensas que le coquetea a otras mujeres? Verdaderamente estás para encerrarte en un loquero y no dejarte salir en la vida, ¡ese hombre respira el aire que sueltas! ¿No tienes ojos para ver eso?
CAROLINA: Tú no lo viste hoy con la cuñada de Augusto
ISABEL: ¿Qué hizo?
CAROLINA: Le sonreía y...
ISABEL: ¿Y qué?
CAROLINA: Nada, no hizo nada, sólo me molestó...
ISABEL: ¿Y por eso no te vas a casar? ¿Por eso te enojas con un hombre que te ama?
CAROLINA: ¡Ey! Tenía muy buenas razones para enojarme, sólo no las recuerdo ahora...
ISABEL: Si, seguro que las tenías (La mira enojada) Como no cambies de actitud, lo vas a perder y te vas a arrepentir. Me voy a la cocina y te dejo pensando, a ver si entras en razón... (Se va)
FACUNDO: (Venía corriendo, escapando de su madre) No quiedo bañadddd, ¡¡noooooo!!
MARGA: Estás todo sucio, hijo
FACUNDO: ¡¡Pacuno no bañaaaaaaaaaa!! (Se detiene) ¡¡Cadooo!! (La saluda muy contento) ¡¡No bañad!!
CAROLINA: ¿Por qué no?
FACUNDO: Poque toy un hombe y teno que etad tutio, ati, mida (Le muestra la ropa)
CAROLINA: Pero los hombres se bañan, Facu, ¿tu papi no se baña?
FACUNDO: Ti...
MARGA: Y tú también te vas a bañar, Facundo, estás hecho una mugre y hueles mal
CAROLINA: Cuando venga tu novia, no te va a querer todo sucio...
FACUNDO: ¿Cane no quedé tutio?
CAROLINA: Claro que no, Cande te quiere limpito y oliendo a esa colonia que tienes tan rica (Sonríe)
FACUNDO: ¡Mamo bañad, mamá! (Sube a las corridas)
MARGA: ¡¡Dios mío!! Ven, vamos a limpiar a ese puerquito y me cuentas qué te pasa
CAROLINA: Andando...
FACUNDO: (Mientras iba al cuarto, se sacaba la ropa) ¡¡Ya toy, mami!!
MARGA: (Juntado lo que su hijo dejaba en el suelo) Me doy cuenta, salvaje... (Escuchan que el agua empieza a caer) ¡¡Facundo no entres solo a la ducha, caramba!! (Se apura y lo caza justo a tiempo) Te he dicho mil veces que no puedes bañarte solo
FACUNDO: ¿Po qué?
MARGA: Porque no y punto... (Regula la salida del agua) Te ibas a meter bajo el agua caliente y te quemabas, hijo...
FACUNDO: ¿Ahoda ti?
MARGA: Si, ahora si puedes...
FACUNDO: (Se mete y chilla de júbilo) ¡¡Agüitaaaa!! (Se sienta en la ducha y se pone a jugar con unos autitos)
MARGA: (Mira a Caro) No se por qué reniega tanto, ama bañarse...
CAROLINA: Quiere empezar a ser rebelde
MARGA: ¿Este enano rebelde? No, no le va a suceder... Dime, ¿qué tienes?
CAROLINA: No lo se...
MARGA: ¿Pasó algo en Pampa Mía? ¿Problemas en la construcción?
CAROLINA: No, no pasó nada allá, lo que pasó fue en Terranova...

6 comentarios:

  1. Hay no es de Dios los celos de Caro... Mejor que mi nanito se case conmigo yo no le celo por pavadas jajaja... Facuuuuuuuu lo amoooooo amo a mi Pacu sucio o como sea cosita tiernaaaaa

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. ¡¡¡PONELE QUE NO LO VAS A CELAR!!! Jajajaja y si, Pacuno es bello, muy bello, bellísimo. Debería afear a los niños de esta novela, jejejeje

      Borrar
    2. No mo afees a mi Pacunoooo el es mio... Tuto y Nano tambien son mios jejeje

      Borrar