Horacio
se acercó a ella, la tomó de los hombros y la besó, generando una reacción
adversa a sus deseos
HORACIO:
No me rechaces así
ALMA:
Estoy cansada, Horacio, hasta mañana (Coge a Nico y entra en la casa)
HORACIO:
(Va detrás) ¿Cuándo vas a juntar valor para decirme que ya no me amas como
antes, Alma?
ALMA:
Tú te has encargado de ir debilitando este amor, Horacio, pero no te das
cuenta, buenas noches...
HORACIO:
¿Yéndote arreglas las cosas?
ALMA:
No, Horacio, no soluciono nada, pero estoy cansada y no quiero discutir más...
HORACIO:
Mira, no seré un hombre de mundo, ni tendré la educación de los de la clase
alta, Alma, pero se muy bien que para solucionar un problema, no se discute, se
habla. Descansa, te aviso cuando la cena esté lista... (Sale y se sienta en el
pórtico)
ALMA:
(Va al cuarto y deja a Nico en su cuna ya que dormía, luego fue y se sentó
junto a su esposo) ¿Vas a dejar de trabajar tanto y a estar más tiempo con
nosotros?
HORACIO:
Si, te repito que no lo hacía adrede, sólo me guiaba la necesidad de no
terminar como mi padre, pero, ¿qué caso tiene procurar un futuro para mi
familia si por trabajar como mula, me quedo sin ustedes? No me di cuenta, sólo
quise ser el hombre que te hiciera sentir orgullo...
ALMA:
Yo ya estaba y estoy orgullosa de ti, no hace falta que trabajes tanto para
eso. Se quién eres, amor, se lo que has trabajado en la vida y te admiro por
ello, ver cómo te has superado a ti mismo, es mi orgullo...
HORACIO:
¿Entonces por qué no me dices las cosas si ves que no me doy cuenta, Alma? Se me
partió el corazón cuando te fuiste hace tantas horas y pensaba que ibas a
volver, a tomar a nuestro hijo y a largarte de aquí... (Parecía un niño
asustado) Si no los tengo, todo pierde sentido
ALMA:
(Ver a Horacio así, le partió el corazón a ella) No me voy a ningún lado si me
haces feliz, si pasas tiempo con nosotros (Lo abraza) Aquí estoy...
HORACIO:
(Se aferra a ella con fuerza) Tenía miedo que por burro me dejaras y te
arrepintieras de estar conmigo... (Se miran, llorando los dos) Te amo,
perdóname, no quise que te sintieras mal... Te prometo hacer todo lo que pueda
por no volver a equivocarme así, mi
amor, pero no me dejes nunca, me muero sin ti
ALMA:
Te amo (Lo besa)
HORACIO:
Todo lo que soy es para y por ustedes dos... (Otro beso) Déjame compensarte
ALMA:
¿Cómo?
HORACIO:
Empecemos por hacer el amor, me quemo por tenerte, ¿lo deseas?
ALMA:
Siempre... (Se le sube encima y empieza a besarlo) No sé cómo puedes ser tan
ciego a veces, mi amor...
HORACIO:
(Se ríe, liberando un poco la angustia que había acumulado) No soy ciego, más
bien soy lento... (Se pone de pie con Alma a cuestas) Vamos a la cama...
ALMA:
Llévame... (Fueron hasta el cuarto entre besos)
HORACIO:
(Se acostaron, mediando caricias y jugueteos) Nunca te olvides que por más
cansado que pueda estar, siempre tendré ganas y fuerza para esto, hermosa, tú
me pones las pilas con sólo mirarme...
ALMA:
Lo tendré en cuenta, pero no quiero que llegues agotado a casa...
HORACIO:
Ya no va a pasar... (Le quita la ropa y la mira) Cada día estás más bella...
ALMA:
Eso espero, que no pase más, mi amor, me mata que estemos así... (Lo desviste
ella a él)
HORACIO:
Prometamos los dos que vamos a hablar a tiempo... (Va recostándose sobre ella,
acariciando todo lo que tiene a mano)
ALMA:
Lo prometo...
HORACIO:
Y yo, amor de mi vida... (Le separa las piernas y se desliza en ella, gimiendo
ambos) Te extrañaba tanto...
ALMA:
Y yo, no sabes cuánto, mi vaquero...
HORACIO:
Hacía mucho que no me decías así... (Embestida potente) Me encanta que me lo
digas porque es cierto, soy sólo tuyo...
ALMA:
Sólo mío (Besos apasionados) Sólo tuya (Lo gira y se pone arriba) Te amo,
vaquero (se desboca como nunca)
HORACIO:
(Alma prácticamente, se estaba abusando de él y esto lo tenía fascinado) Oh,
hermosa, así me matas... (Le agarra las nachas)
ALMA:
Eso quiero, mi amor...
HORACIO:
Lo estás logrando, no vayas a detenerte, te lo suplico...
ALMA:
¿Tengo cara de loca, Horacio?
HORACIO:
(Sonríe) No, tienes cara del amor de mi vida...
ALMA:
Entonces, ¿cómo crees que se me va a ocurrir parar, mi cielo? (Sonríe y lo besa
mucho)
HORACIO:
(La hace recostarse sobre él, sin dejar de moverse y además de los besos
intensos, se decían cosas al oído, jurando su amor al otro) Me haces el hombre
más feliz, Alma, enamorarme de ti ha sido lo mejor que me pasó en la vida
ALMA:
Te amo con todo mi ser, Hori, tú y Nico son lo más bello de mi vida (Seguían
moviéndose sin detenerse en ningún momento)
HORACIO:
(Su esposa galopaba sobre él, como poseída) ¡Dios, Alma, sigue así! (Más
besotes)
ALMA:
No pienso parar nunca...
HORACIO:
(Alcanzan el orgasmo y siguen a puro arrumaco) Eso fue indescriptible, bella, puedes
repetirlo cada vez que quieras...
La
pareja habló un poco más y se quedó dormida. Pasaron un par de días y el martes
a primera hora, Augusto y Julieta regresaron de Las Vegas. Antes de hacer nada,
fueron a Santa Cecilia a contarles a Jano y Lucía que ahora eran esposos.
Después
se lo dirían al resto del mundo, pero los niños debían ser los primeros en
enterarse. Cuando llegaron, vieron el carro de Luisana.
AUGUSTO:
(Bajándose de su auto) Cierto que hoy tiene sesión con mi campeón...
JULIETA:
Vamos a contarles de una vez, mi amor (Se acerca y lo besa) No sabes lo feliz
que soy...
AUGUSTO:
(Sonríe) ¿Feliz por qué, señora de González Miño?
JULIETA:
Por tenerte, por ser tu mujer oficialmente...
AUGUSTO:
(Besote profundo y sostenido) Ya lo eras, Juli...
JANO:
(Los había visto y salió como salvaje) ¡¡¡Papiiiiiiiiiiiii!!! (Lo agarró de una
pierna) Ya te estabas tardando, pensé que te habías ido otra vez y andaba todo
loco... (Mira a Julieta) Hola, PE-DIA-TRA...
JULIETA:
¡Muy bien! (Lo alza) Hola, príncipe (Le da un beso) ¿Cómo estás?
JANO;
Ahora bien, porque papi volvió (Le da un beso) ¿A dónde se fueron?
LUCÍA:
(Sale y va con su papá) ¡Hola, pa! (Tuto la alza) ¿Estuvo lindo el viaje? Hola,
Juli...
JULIETA:
Hola, princesa (Le da un beso) Y si, estuvo lindísimo el viaje (Sonríe)
JANO:
No me dicen a dónde se fueron, papá...
AUGUSTO:
¿Qué les parece si vamos a dar un paseo y les contamos?
LUISANA:
(Salió) ¡Augusto, Julieta, menos mal que llegan! Necesito hablar con ustedes
dos...
JULIETA:
¿Qué pasa, Lusi?
LUISANA:
Entremos, por favor, Carolina y Emiliano están esperando. No sabía que iban a
estar aquí, pero es mucho mejor que así sea. Jano, Lucía, ¿me hacen un
favorsote?
LUCÍA:
¿Cuál?
LUISANA:
María va a ir por unas frutas al huerto, las necesitamos para uno de los
ejercicios de Jano, ¿la pueden acompañar?
LUCÍA:
Claro (Sonríe) Vamos con María, enano
JANO:
¡¡Siiii!! (Salen corriendo)
LUISANA:
Como se habrán dado cuenta, eso fue una excusa
JULIETA:
No nos habíamos dado cuenta, mensa, pero ¿qué pasa? ¿Tiene que ver con el
príncipe?
LUISANA:
Si, pero entremos así lo hablamos todos juntos...
EMILIANO:
(Estaba en la sala, sentado junto a Caro) Tranquila, amor, Luisana dijo que era
serio, pero no grave, no te adelantes...
CAROLINA:
Es mi hijo, Nano, es normal que me preocupe...
EMILIANO:
(Le molestó un poco el comentario, pero no hizo nada, sólo siguió intentando
calmar a su mujer) Lo se, amor, lo entiendo, lo que digo es que esperemos a
saber qué sucede y ahí, ocuparnos en vez de preocuparnos...
JULIETA:
Hola, Caro. Hola, Nano (Los saluda y lo mismo hace Augusto, luego se sientan)
CAROLINA:
Y bien, Luisana, ¿qué es eso que nos quieres contar?
LUISANA:
Desde que empecé a trabajar con Jano, noté lo emocional que es, pero estos
últimos días, con tu súbita partida, Augusto, una sospecha que tenía, se
confirmó. No se alarmen, el enano está bien, el problema es que tiene un
pequeño estado de shock
CAROLINA:
¿A qué te refieres?
LUISANA:
Por suerte, Jano es transparente y todo me lo cuenta. Es un niño muy libre,
despierto, amoroso y confía en la gente que le hace sentir su bondad. Cuando
"perdió a su papá", era muy pequeño y si bien no recordaba
nítidamente a Augusto, su ausencia fue muy notoria en los años que le
siguieron.
EMILIANO:
¿Qué le causa el shock?
LUISANA:
El miedo, Emiliano.
AUGUSTO:
¿Miedo a qué?
JULIETA:
A perderte otra vez, Tuto, ¿no oíste lo que te dijo recién?
LUISANA:
(Afirma con un movimiento de cabeza) El estado de Jano se debe a que sus
emociones lo rebasan y no tiene idea de cómo controlarlas. Por eso explota con
facilidad o se hace pis cuando le dan ataques de risa. También esta es la causa
de su comportamiento durante estos días en los que su papá no estuvo cerca…

Awww pobre Jano chuchito el extrañana a su papa... Ese niño es una ternura =)... que reconciliación la de Alma Horacio uffff fogoso
ResponderBorrarJajajajjaja, Alna y Horacio, bueno, todos son cachondos acá, jajajaj y Jano, ¿qué te digo? JAJAJA
Borrarhay podre jano pero como yo soy toda una esperta lo voy a ayudar a salir de ese shock
ResponderBorrarClaro, Lu, obvio, jajajajjaajaja
BorrarQue chevere que ya se arreglaron Almita y Horacio... Aww Janito, poeshito!
ResponderBorrarMi novio poeshituuuu!!
Borrar