martes, 12 de noviembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 154




Horacio se acercó a ella, la tomó de los hombros y la besó, generando una reacción adversa a sus deseos

HORACIO: No me rechaces así
ALMA: Estoy cansada, Horacio, hasta mañana (Coge a Nico y entra en la casa)
HORACIO: (Va detrás) ¿Cuándo vas a juntar valor para decirme que ya no me amas como antes, Alma?
ALMA: Tú te has encargado de ir debilitando este amor, Horacio, pero no te das cuenta, buenas noches...
HORACIO: ¿Yéndote arreglas las cosas?
ALMA: No, Horacio, no soluciono nada, pero estoy cansada y no quiero discutir más...
HORACIO: Mira, no seré un hombre de mundo, ni tendré la educación de los de la clase alta, Alma, pero se muy bien que para solucionar un problema, no se discute, se habla. Descansa, te aviso cuando la cena esté lista... (Sale y se sienta en el pórtico)
ALMA: (Va al cuarto y deja a Nico en su cuna ya que dormía, luego fue y se sentó junto a su esposo) ¿Vas a dejar de trabajar tanto y a estar más tiempo con nosotros?
HORACIO: Si, te repito que no lo hacía adrede, sólo me guiaba la necesidad de no terminar como mi padre, pero, ¿qué caso tiene procurar un futuro para mi familia si por trabajar como mula, me quedo sin ustedes? No me di cuenta, sólo quise ser el hombre que te hiciera sentir orgullo...
ALMA: Yo ya estaba y estoy orgullosa de ti, no hace falta que trabajes tanto para eso. Se quién eres, amor, se lo que has trabajado en la vida y te admiro por ello, ver cómo te has superado a ti mismo, es mi orgullo...
HORACIO: ¿Entonces por qué no me dices las cosas si ves que no me doy cuenta, Alma? Se me partió el corazón cuando te fuiste hace tantas horas y pensaba que ibas a volver, a tomar a nuestro hijo y a largarte de aquí... (Parecía un niño asustado) Si no los tengo, todo pierde sentido
ALMA: (Ver a Horacio así, le partió el corazón a ella) No me voy a ningún lado si me haces feliz, si pasas tiempo con nosotros (Lo abraza) Aquí estoy...
HORACIO: (Se aferra a ella con fuerza) Tenía miedo que por burro me dejaras y te arrepintieras de estar conmigo... (Se miran, llorando los dos) Te amo, perdóname, no quise que te sintieras mal... Te prometo hacer todo lo que pueda por no volver a  equivocarme así, mi amor, pero no me dejes nunca, me muero sin ti
ALMA: Te amo (Lo besa)
HORACIO: Todo lo que soy es para y por ustedes dos... (Otro beso) Déjame compensarte
ALMA: ¿Cómo?
HORACIO: Empecemos por hacer el amor, me quemo por tenerte, ¿lo deseas?
ALMA: Siempre... (Se le sube encima y empieza a besarlo) No sé cómo puedes ser tan ciego a veces, mi amor...
HORACIO: (Se ríe, liberando un poco la angustia que había acumulado) No soy ciego, más bien soy lento... (Se pone de pie con Alma a cuestas) Vamos a la cama...
ALMA: Llévame... (Fueron hasta el cuarto entre besos)
HORACIO: (Se acostaron, mediando caricias y jugueteos) Nunca te olvides que por más cansado que pueda estar, siempre tendré ganas y fuerza para esto, hermosa, tú me pones las pilas con sólo mirarme...
ALMA: Lo tendré en cuenta, pero no quiero que llegues agotado a casa...
HORACIO: Ya no va a pasar... (Le quita la ropa y la mira) Cada día estás más bella...
ALMA: Eso espero, que no pase más, mi amor, me mata que estemos así... (Lo desviste ella a él)
HORACIO: Prometamos los dos que vamos a hablar a tiempo... (Va recostándose sobre ella, acariciando todo lo que tiene a mano)
ALMA: Lo prometo...
HORACIO: Y yo, amor de mi vida... (Le separa las piernas y se desliza en ella, gimiendo ambos) Te extrañaba tanto...
ALMA: Y yo, no sabes cuánto, mi vaquero...
HORACIO: Hacía mucho que no me decías así... (Embestida potente) Me encanta que me lo digas porque es cierto, soy sólo tuyo...
ALMA: Sólo mío (Besos apasionados) Sólo tuya (Lo gira y se pone arriba) Te amo, vaquero (se desboca como nunca)
HORACIO: (Alma prácticamente, se estaba abusando de él y esto lo tenía fascinado) Oh, hermosa, así me matas... (Le agarra las nachas)
ALMA: Eso quiero, mi amor...
HORACIO: Lo estás logrando, no vayas a detenerte, te lo suplico...
ALMA: ¿Tengo cara de loca, Horacio?
HORACIO: (Sonríe) No, tienes cara del amor de mi vida...
ALMA: Entonces, ¿cómo crees que se me va a ocurrir parar, mi cielo? (Sonríe y lo besa mucho)
HORACIO: (La hace recostarse sobre él, sin dejar de moverse y además de los besos intensos, se decían cosas al oído, jurando su amor al otro) Me haces el hombre más feliz, Alma, enamorarme de ti ha sido lo mejor que me pasó en la vida
ALMA: Te amo con todo mi ser, Hori, tú y Nico son lo más bello de mi vida (Seguían moviéndose sin detenerse en ningún momento)
HORACIO: (Su esposa galopaba sobre él, como poseída) ¡Dios, Alma, sigue así! (Más besotes)
ALMA: No pienso parar nunca...
HORACIO: (Alcanzan el orgasmo y siguen a puro arrumaco) Eso fue indescriptible, bella, puedes repetirlo cada vez que quieras...

La pareja habló un poco más y se quedó dormida. Pasaron un par de días y el martes a primera hora, Augusto y Julieta regresaron de Las Vegas. Antes de hacer nada, fueron a Santa Cecilia a contarles a Jano y Lucía que ahora eran esposos.
Después se lo dirían al resto del mundo, pero los niños debían ser los primeros en enterarse. Cuando llegaron, vieron el carro de Luisana.

AUGUSTO: (Bajándose de su auto) Cierto que hoy tiene sesión con mi campeón...
JULIETA: Vamos a contarles de una vez, mi amor (Se acerca y lo besa) No sabes lo feliz que soy...
AUGUSTO: (Sonríe) ¿Feliz por qué, señora de González Miño?
JULIETA: Por tenerte, por ser tu mujer oficialmente...
AUGUSTO: (Besote profundo y sostenido) Ya lo eras, Juli...
JANO: (Los había visto y salió como salvaje) ¡¡¡Papiiiiiiiiiiiii!!! (Lo agarró de una pierna) Ya te estabas tardando, pensé que te habías ido otra vez y andaba todo loco... (Mira a Julieta) Hola, PE-DIA-TRA...
JULIETA: ¡Muy bien! (Lo alza) Hola, príncipe (Le da un beso) ¿Cómo estás?
JANO; Ahora bien, porque papi volvió (Le da un beso) ¿A dónde se fueron?
LUCÍA: (Sale y va con su papá) ¡Hola, pa! (Tuto la alza) ¿Estuvo lindo el viaje? Hola, Juli...
JULIETA: Hola, princesa (Le da un beso) Y si, estuvo lindísimo el viaje (Sonríe)
JANO: No me dicen a dónde se fueron, papá...
AUGUSTO: ¿Qué les parece si vamos a dar un paseo y les contamos?
LUISANA: (Salió) ¡Augusto, Julieta, menos mal que llegan! Necesito hablar con ustedes dos...
JULIETA: ¿Qué pasa, Lusi?
LUISANA: Entremos, por favor, Carolina y Emiliano están esperando. No sabía que iban a estar aquí, pero es mucho mejor que así sea. Jano, Lucía, ¿me hacen un favorsote?
LUCÍA: ¿Cuál?
LUISANA: María va a ir por unas frutas al huerto, las necesitamos para uno de los ejercicios de Jano, ¿la pueden acompañar?
LUCÍA: Claro (Sonríe) Vamos con María, enano
JANO: ¡¡Siiii!! (Salen corriendo)
LUISANA: Como se habrán dado cuenta, eso fue una excusa
JULIETA: No nos habíamos dado cuenta, mensa, pero ¿qué pasa? ¿Tiene que ver con el príncipe?
LUISANA: Si, pero entremos así lo hablamos todos juntos...
EMILIANO: (Estaba en la sala, sentado junto a Caro) Tranquila, amor, Luisana dijo que era serio, pero no grave, no te adelantes...
CAROLINA: Es mi hijo, Nano, es normal que me preocupe...
EMILIANO: (Le molestó un poco el comentario, pero no hizo nada, sólo siguió intentando calmar a su mujer) Lo se, amor, lo entiendo, lo que digo es que esperemos a saber qué sucede y ahí, ocuparnos en vez de preocuparnos...
JULIETA: Hola, Caro. Hola, Nano (Los saluda y lo mismo hace Augusto, luego se sientan)
CAROLINA: Y bien, Luisana, ¿qué es eso que nos quieres contar?
LUISANA: Desde que empecé a trabajar con Jano, noté lo emocional que es, pero estos últimos días, con tu súbita partida, Augusto, una sospecha que tenía, se confirmó. No se alarmen, el enano está bien, el problema es que tiene un pequeño estado de shock
CAROLINA: ¿A qué te refieres?
LUISANA: Por suerte, Jano es transparente y todo me lo cuenta. Es un niño muy libre, despierto, amoroso y confía en la gente que le hace sentir su bondad. Cuando "perdió a su papá", era muy pequeño y si bien no recordaba nítidamente a Augusto, su ausencia fue muy notoria en los años que le siguieron.
EMILIANO: ¿Qué le causa el shock?
LUISANA: El miedo, Emiliano.
AUGUSTO: ¿Miedo a qué?
JULIETA: A perderte otra vez, Tuto, ¿no oíste lo que te dijo recién?
LUISANA: (Afirma con un movimiento de cabeza) El estado de Jano se debe a que sus emociones lo rebasan y no tiene idea de cómo controlarlas. Por eso explota con facilidad o se hace pis cuando le dan ataques de risa. También esta es la causa de su comportamiento durante estos días en los que su papá no estuvo cerca…

6 comentarios:

  1. Awww pobre Jano chuchito el extrañana a su papa... Ese niño es una ternura =)... que reconciliación la de Alma Horacio uffff fogoso

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Jajajajjaja, Alna y Horacio, bueno, todos son cachondos acá, jajajaj y Jano, ¿qué te digo? JAJAJA

      Borrar
  2. hay podre jano pero como yo soy toda una esperta lo voy a ayudar a salir de ese shock

    ResponderBorrar
  3. Que chevere que ya se arreglaron Almita y Horacio... Aww Janito, poeshito!

    ResponderBorrar