Mientras
Dora pretendía desvestirlo tranquilamente, Claudio tenía otros planes. Sus
fantasías con ella eran muchas y plagadas de lujuria y ahora que tenía
oportunidad de realizarlas, no quería esperar más. Haciendo un ágil movimiento,
retoma la postura contra la pared, frotándose contra esa mujer, haciéndole
sentir su deseo
CLAUDIO:
Me gustas desde que eras la empleada, Dora, siempre quise acercarme a ti y
cortejarte
DORA:
¿Por qué no lo hiciste? (Jadea)
CLAUDIO:
Porque era un pobre diablo y no tenía nada que ofrecerte. Cuando pude hacerlo,
ya estabas con él... (Baja los pantalones de ella otra vez y toquetea por todos
lados) Por eso me presenté para trabajar aquí
DORA:
¿Por mí?
CLAUDIO:
¿No lo recuerdas, verdad? (La siente húmeda, se mueve para liberarse y la
penetra sin previo aviso, saliendo rápidamente) ¿No te das cuenta que me
conoces desde hace varios años?
DORA:
¿De dónde? (Gime cuando él juega con su miembro cerca de su centro de placer)
CLAUDIO:
(Hablaba jadeando, saliendo y entrando en ella) Trabajaba en el mercado y
muchas veces entregué los pedidos aquí, hermosa (Le muerde el lóbulo de la
oreja) Estaba más flaco, tenía el cabello por los hombros y no era tan fornido
como ahora) Un cambio de look y horas interminables en el gimnasio, me
trasformaron (La coge de la cintura y ahora si, penetra con fuerza, por detrás)
DORA:
Después hablamos del pasado, ahora dame más duro...
CLAUDIO:
(La tumba de bruces en la cama, boca abajo, le separa las nalgas y vuelve a
entrar con fuerza) Oh, si, si, me gusta así...
DORA:
Sigue, Claudio, no pares...
CLAUDIO:
No voy a parar hasta llenarte por aquí y después lo haré de nuevo por
delante...
DORA:
Oh, si, cómo me gusta escuchar eso...
CLAUDIO:
(Le da muy duro, casi al límite) En tu boca también y en tus pechos, ahora que
eres mía, te daré cada cosa que sea capaz de entregarte...
DORA:
Si, soy tuya...
CLAUDIO:
(Esas palabras lo hicieron hervir y la embistió sin tregua ni piedad hasta que
ambos acabaron. Él salió de ella y se recostó a su lado, rozándole la espalda
con la yema de sus dedos) Lo mío es amor, Dora, no un juego
DORA:
¿Me amas?
CLAUDIO:
Como un desesperado... (Sus ojos evidenciaban la sinceridad de sus palabras)
DORA:
Yo no se si pueda corresponderte, Claudio, la verdad es que no se lo que
siento...
CLAUDIO:
Con que seas honesta, me alcanza. Si no me amas, lo puedo entender... (La besa)
Es peligroso que estemos en este cuarto. Nico puede despertar y tu mamá
traértelo.
DORA:
Cierto, ve a descansar, lo necesitas (Lo besa)
CLAUDIO:
El sueño se esfumó, preciosa... (Le pasa un dedo por los labios suavemente) Si
tienes algún momento libre y consigues que Gutiérrez vuelva a irse, ve al
cuarto de servicio, así te hago todo lo que te prometí... (La besa y se
levanta) Te aseguro que no te vas a arrepentir (Se acomoda la ropa) Ve a ver si
hay alguien rondando, por favor
DORA:
Espera, ven aquí...
CLAUDIO:
(Camina hasta quedar de pie junto a ella, que seguía recostada) Dime
DORA:
(Lo jala con ella) ¿Me vas a extrañar?
CLAUDIO:
(Sonríe) Mírame la cremallera y sabrás la respuesta
DORA:
(Lo hace y se le escapa una sonrisa) ¿Cuándo empieza tu turno?
CLAUDIO:
A las ocho de la noche
DORA:
Entonces, espérame a esa hora, va a haber sorpresa (Sonríe y lo besa) Ahora ve
a descansar... (Se levanta, se viste y va a revisar que no haya nadie)
CLAUDIO:
(Dora le hace un gesto para que salga y una vez en la puerta, le habla
dulcemente) Si quieres adelantar la sorpresa, sabes dónde encontrarme, hermosa
(La besa) Estoy ardiendo por tenerte otra vez (Camina y comienza a bajar la
escalera)
DORA:
No se si esto está bien, pero no pienso parar...
En
su habitación del hospital de La Cruz, Horacio sonreía por las muecas de
Candela. La pequeña estaba sentada en la cama, a su lado y hablaba hasta por
los codos, sonriendo, jugando con las manos de su tío.
HORACIO:
¿En serio, Cande? ¿Y la abuela te regañó mucho?
CANDELA:
Ti, muto, muto
HORACIO:
¡Y todo por culpa del abuelo que te hace cosquillas en la mesa!
CANDELA:
Ti, abelo coquilla y to dompí un pato...
VIOLETA:
No se quién se comporta peor, si esta enana o Don Felipe
HORACIO:
Don Felipe es peor que los niños (Sonríe) Y esta niñita lo tiene conquistado...
PABLO:
¿Y a quién no conquista mi hija, eh? Cande, dile al tío cómo es tu apellido
CANDELA:
Modiniiio
ALMA:
¿Cuándo se legaliza, al final?
PABLO:
La semana que viene será mía legalmente, casi melli (Sonreía feliz) Candela
Estefanía Mouriño Ruiz
CANDELA:
¡¡MODINIIIO!!
HORACIO:
Jajajaja, esta niñita se conquistó el corazón de todos (Sonríe y mira a su
esposa) Pero, ¿dónde está Nico?
ALMA:
Afuera, con tu hermana y Diego, amor, lo fueron a cambiar porque se hizo
CANDELA:
¡¡Pupú!!
PAVES:
(Entra) Buenos días a todos. Horacio, ¿cómo te sientes?
HORACIO:
Mucho mejor, doctor, ¿cuándo me deja salir?
PAVES:
Si sigues así, en un par de días. Más tarde vendrá el traumatólogo para checar
la pierna. Es un hecho que tendrás que hacer rehabilitación durante algunos
meses
HORACIO:
¿Cómo? ¿No podré trabajar?
PAVES:
No, lo lamento, al menos físicamente, tendrás que estar quieto, nada de
esfuerzos
HORACIO:
¿Me dejarían a solas con Alma y el doctor, por favor?
PABLO:
Está bien, cuñadito (Sonríe y le guiña un ojo) Vamos, Cande, despídete del
tío...
CANDELA:
Tau, Toto Datio (Le da un besote)
HORACIO:
Chau, hermosa
VIOLETA:
Vamos a buscar a tu prima Jazmín, ¿quieres?
CANDELA:
(Viole le estira la mano y ella la toma) ¡Ti, pimita!
VIOLETA:
Nos retiramos. Mejórate, Horacio (Se van los tres)
PAVES:
(Al quedarse solos, ofrece a Alma sentarse junto a su esposo) Tú dirás, Horacio
HORACIO:
Quisiera que nos explique bien en qué consiste la rehabilitación y saber cuándo
voy a ser capaz de cumplirle a mi mujer
ALMA:
¡Horacio!
HORACIO:
¡¿Qué?! Quiero saberlo, necesito saberlo
PAVES:
(Se apresura para evitar un problema) Para el sexo no hay inconvenientes,
siempre y cuando no fuerces la pierna. Cuando me refería a esfuerzos físicos,
quise decir a caminar, apoyarla, someterla a presión. Necesitas tiempo y
rehabilitación para que la placa que te pusimos, se adhiera al hueso con
firmeza
HORACIO:
Entonces, no va a haber problema (Sonríe) Gracias por la aclaración (Mira a su
esposa, sonríe y después vuelve a Paves) ¿Cuánto tiempo más o menos voy a
tardar en recuperarme?
PAVES:
Eso va a depender de ti, pero si haces lo que te dicen y te esfuerzas, en unos
cuatro meses, supongo que esa pierna estará como nueva. (Mira a Alma) Señora,
hasta su kinesiólogo diga lo contrario, no puede forzar la pierna. Siempre en
reposo y si quiere andar, una silla de ruedas con soporte. ¿Queda claro?
ALMA:
Clarísimo, lo voy a mantener a raya, doctor, no se preocupe (Sonríe)
PAVES:
Me alegra saberlo. Alrededor de las dos de la tarde, el traumatólogo vendrá a
verte, ¿si? (Horacio asiente) Por hoy, te libraste de mí, ya me voy. Hasta mañana
ALMA:
Hasta mañana, doctor (Sonríe y Paves se va, ella mira a Horacio)
HORACIO:
(Sabiendo la que se le venía, sonríe tontamente) ¿Qué pasa, mi reina?
ALMA:
Me hiciste pasar la peor vergüenza de mi vida, Horacio...
HORACIO:
(La jala y la besa) Si por mí fuera, te hago el amor aquí mismo y no te pongas
brava conmigo, pero, ¿con quién más quería que lo consulte, eh? Además, si no
lo escuchabas de boca del médico, ibas a desconfiar de mí
ALMA:
Quiero probar algo (Fue hasta la puerta y la cerró con seguro, luego volvió al
lado de su esposo)
HORACIO:
¿Qué?
ALMA:
Se que soy una mojigata en la cama, pero quiero complacerte con algo... (Como
tenía una bata de hospital, sólo tuvo que levantarla y tocar a su esposo en la
entrepierna, luego liberó el miembro viril de Horacio y empezó a acariciarlo)
HORACIO:
(Contenía el aliento para no gemir, eso no se lo esperaba) Alma, no hace falta,
amor, se que no quieres hacer eso
ALMA:
No digas nada, por favor... (Una vez que el general levantó tropas, Alma se
apoderó de él con la boca, despacio, con dudas, pero empezó a saborearlo y se
sorprendió al darse cuenta de que estaba excitada)
HORACIO:
Oh, cielo, por Dios... (Hizo la cabeza para atrás) Lo haces bien, preciosa, no
te apures...
ALMA:
¿Te gusta? (Continúa haciéndolo)
HORACIO:
Muchísimo, mi amor, deseaba eso con ansias... (Le quita el cabello de la cara y
la mira, era un sueño que su mujer le hiciera una felación) Uh, sigue...
ALMA:
(Siguió hasta que Horacio estalló, pero no dentro de su boca, ya que era la
primera vez. Fue al baño a buscar una toalla y regresó para limpiar a su
esposo) ¿Te gustó? (No lo miraba)
HORACIO:
(Le toma el rostro para que le enfrente) Alma, mírame, hermosa...
ALMA:
(Lo hace) ¿Qué?
HORACIO:
(La acerca a su boca y la besa tiernamente) Te amo y desearía poder hacerte el
amor como no te lo imaginas (Más besos) No tengas vergüenza conmigo, princesa,
eso que hiciste, fue glorioso...
ALMA:
Si tanto lo deseabas, ¿por qué no lo pediste? Por ti hago lo que sea...
HORACIO:
Porque cuando hablamos me dejaste en claro que no lo harías, amor y no quería
presionarte. El sexo sólo tiene sentido si tú lo disfrutas, de lo contrario, no
es placentero (Otro beso) Dile a Aurora que salga a dar una vuelta con Nicolás
y regresa para que platiquemos tranquilos
ALMA:
Está bien, ahora vuelvo (Lo besa y sale, poco después regresa)
HORACIO:
(Le hace sitio en la cama, para que se siente. Se miran) ¿Te gustó lo que
hiciste?
ALMA:
(Se sienta) Si, mucho...
ALMA:
Yo no tengo eso (Señala al general)
HORACIO:
¡¡Se que no tienes, jajajaja!! (Sonríe) Pero tienes esto... (Lleva su mano por
la pierna, debajo de la falda de su esposa y la toca en la entrepierna, por
encima de las pantys) Y para mí, sería magnífico que me dejes saborearte, mi
amor
ALMA:
¿También se puede ahí debajo?
HORACIO:
¡Y no sabes cómo se puede! (La besa) Te deseo como jamás lo había hecho, Alma
ALMA:
¿Si? (Sonríe y lo besa)
HORACIO:
Mucho, preciosa... (Uno de sus dedos se cuela dentro de la ropa interior de Alma)
Estás húmeda, de verdad te gustó comerme
ALMA:
Me excité muchísimo mientras lo hacía...
HORACIO:
¿Cerraste con seguro? (Toca más)
ALMA:
Si...
HORACIO:
Súbete sobre mí, hagamos el amor
ALMA:
Estás convaleciente y no quiero hacerte daño...
HORACIO:
No me hagas daño, sólo hazme el amor... (Le toma una mano a ella para que
vuelva a apoderarse del miembro y los dedos que acariciaban la entrepierna de
Alma, se mueven más rápido)
ALMA:
¿Estás seguro?
HORACIO:
(Asiente) Aunque sea con las manos, amor, como yo te lo hago a ti... (Beso) Te
extraño, ¿tú a mí no?
ALMA:
Más de lo que imaginas...

Wow, triple wow con Alma, jajajajajaja.
ResponderBorrarTriple?? Jajja
BorrarSiii, jajajajaja.
BorrarEso es una sorpresa!! Jajajaja
BorrarGuauuuuuuuuuuuuuuuuuuuu eso fue EXPECTACULAR no me lo esperaba de Alma...Asi que en el hospital eh? jajajajaja
ResponderBorrarLas calladitas son las peores, jajajajajajjaja
BorrarJajajajajajjajaja yo no me esperaba q lo hiciera en hospital pero le kedo perfecto jajajaja
ResponderBorrarPues... SI, jajaja
BorrarX cierto eso de el general levanto tropas me mato de risa jajajajajajajaja
ResponderBorrarEra la idea, jajajajajjajajjajajjajajajja
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