Un segundo antes de besarse, un ruido extraño los aturdió. Fue un disparo y después de ese, vinieron varios más que provenían de la entrada a la hacienda, a unos cien metros de donde estaban ellos...
EMILIANO: (Tanteando su cintura, recordó que su arma
reglamentaria estaba en su maleta) Quédate aquí, voy a ver qué fue eso...
CAROLINA: No, voy contigo...
EMILIANO: (Era evidente que decirle que no hubiera
sido en vano. La tomó de la mano y la puso detrás de él) Está bien, pero voy
adelante...
CAROLINA: Bueno, pero vamos, quiero saber que pasó
Fueron hasta la entrada y había una nube de polvo
enorme.
EMILIANO: Deben haber pasado algunos carros a muy
alta velocidad. Se habrán estado disparando entre ellos…
CAROLINA: ¿Tú crees? Podemos preguntarles a los
empleados, alguno habrá visto algo…
EMILIANO: (Ve algo entre la tierra levantada)
Espera, aquí... (Se acerca y se agacha) Es un hombre y está herido...
CAROLINA: (Era un trabajador de la hacienda, al
darse cuenta, Pampa corrió a su lado) Fermín, ¡Fermín!... (El hombre se
quejaba) ¿Estás bien? (Mirando la herida y después a Emiliano) Es grave…
EMILIANO: (La mira y mueve la cabeza de forma
positiva) No creo que la libre, le dieron en el pecho... Busca un carro, hay
que llevarlo a un médico
CAROLINA: (Sale corriendo y agarra el coche de los
trabajadores) Vamos, súbelo, ¿te ayudo?
EMILIANO: (Entre los dos, lo cargan y Caro toma el
volante, mientras que Nano se queda en el asiento trasero, para ayudar a
Fermín) Apúrate, por favor, si este cristiano la libra o no, no está en
nuestras manos, pero cuanto antes lo vea un doctor, más chances tendrá...
El hombre se quejaba, pero comenzó a hablar...
FERMÍN: Basualdo...
CAROLINA: ¿Basualdo?
FERMÍN: Doña Pampa, Basualdo es traf... (No pudo
seguir hablando, murió allí)
EMILIANO: (Le toma el pulso) No hay nada que podamos
hacer, Carolina, este pobre hombre ya pasó a mejor vida, lo siento...
CAROLINA: Si... (Frenó en seco y se quedó mirando al
frente, sin decir nada)
Moviendo el cuerpo inerte de Fermín, Nano vio que el
hombre tenía algo en la mano y lo tomó. Era un papel, se lo guardó y salió del
carro...
EMILIANO: (En la puerta del chofer, la abre) No
podías ayudarlo, no fue tu culpa (Le tiende la mano) Ven, baja...
CAROLINA: (Baja) ¿Dijo Basualdo?
EMILIANO: Si, Basualdo, ¿conoces a alguien con ese
apellido?
CAROLINA: El capataz de la hacienda Terranova, creo
que se apellida Basualdo
EMILIANO: ¿Terranova? (Piensa en cómo las cosas se
evidenciaban hacia el tipo ese) Por el momento, no pienses en eso. Vamos al
pueblo y hagamos lo que hay que hacer... (La ve conmovida y la abraza)
Tranquila, Caro... (La mecía suavemente entre sus brazos)
Unas horas después, cada uno retornaba a su recámara
y así como ella pensaba en lo sucedido con su empleado, Nano no podía apartar
de su mente dos cosas: la primera era que era seguro que Santiago estaba metido
hasta el cuello en todo y la segunda, sus deseos de besar a Carolina: nunca
había sentido una atracción así. De repente, recordó el papel y buscó en su
bolsillo, lo abrió y era un mapa de Santa Cecilia, con un sector marcado...
EMILIANO: ¿Por qué me parece que estas son las
parcelas que quiere comprar Terranova?
El policía se recostó y decidió esperar un poco para
corroborar sus sospechas...
Santiago se encontraba en su despacho, esperando una
llamada y no dejaba de pensar en el encontronazo que había tenido con Caro. Era
contraproducente para todos sus planes, tanto los de compra de los terrenos que
quería, como para sus intenciones con ella como mujer.
SANTIAGO: ¿Y quién es ese tipo? ¿Hermano de Augusto?
No me gusta nada el hombrecito… (Sonó el teléfono y él atendió)
BASUALDO: Patrón, el tipo se murió
SANTIAGO: ¡Maldición, Basualdo!
BASUALDO: Lo se, lo se, no hubo de otra, se dio
cuenta de todo y se lo iba a decir a doña Pampa, lo tuvimos que silenciar.
SANTIAGO: Entiendo, Basualdo, no te preocupes. ¿Te
vio alguien?
BASUALDO: No lo hice yo, lo hizo Basualdo dos…
SANTIAGO: ¿Tienes coartada? Todo mundo los vio
juntos
BASUALDO: Justamente, esa, va a ser mi salvación, la
del otro y la suya.
SANTIAGO: Ya veo. Vuelve a Terranova y si te buscan,
ya sabes cómo actuar y que el otro haga lo de siempre.
BASUALDO: Entendido. En un rato estoy en la
hacienda. (Corta)
SANTIAGO: (Mirando al techo, recostado sobre su silla)
Un estorbo menos, pues…
En Santa Cecilia, todo estaba dispuesto para el
velorio de Fermín. El hombre era una persona muy querida y respetada entre los
empleados y para la familia Mouriño, un trabajador honesto y leal, todos se
veían muy afectados…
EMILIANO: (Sentándose junto a Caro) ¿Cómo te
sientes? (Le ofrece un poco de agua)
CAROLINA: (Lo mira) Triste.
PABLO: Pampa, la policía quiere hablarte.
CAROLINA: ¿Ahora?
PABLO: Si. ¿Los hago pasar a tu despacho? (Ella
asiente)
CAROLINA: Voy a ver qué se les ofrece.
EMILIANO: Te acompaño, probablemente quieran volver
a hablar de lo que pasó y estábamos juntos. (Se retiran y entran al despacho.
Un momento después, dos oficiales aparecen)
CAROLINA: Adelante, caballeros, tomen asiento por
favor. ¿Se les ofrece algo fresco que beber?
OFICIAL 1: Si no es molestia, sí, por favor…
OFICIAL 2: Por mi parte, estoy bien así, se lo
agradezco.
EMILIANO: Yo le pido a Aurora que lo traiga (Sale un
minuto y vuelve a entrar)
CAROLINA: Ustedes dirán.
OFICIAL 1: Primero que nada, sentimos presentarnos
hoy, señora Mouriño, pero los tiempos nos apremian.
OFICIAL 2: El caso de su empleado es raro, pero el
comisario no lo prioriza y apenas nos da tiempo de investigar. Además, el señor
Fermín era un hombre solo, sin familia y eso hace que nadie presione.
CAROLINA: No logro comprender.
OFICIAL 2: Si no investigamos ahora, el caso se va a
archivar y ni mi compañero ni yo queremos eso. Los dos apreciábamos a Fermín y
queremos hacerle justicia.
CAROLINA: ¿Me están diciendo que si no encuentran a
quien mató a Fermín ahora, ya no lo van a buscar?
OFICIAL 1: No porque no queramos, sino porque no nos
van a permitir hacerlo
EMILIANO: ¡Qué ridiculez!
OFICIAL 1: En sí, lo que queremos pedirle es que nos
ayude a que eso no suceda.
OFICIAL 2: Su familia es importante, influyente y si
ustedes presionan para que se resuelva…
EMILIANO: No congelarán el caso, claro…
CAROLINA: Cuenten con eso. ¿Han averiguado algo?
OFICIAL 2: Fuimos a hablar con Basualdo, por lo que
nos contaron ustedes dos anoche, pero el tipo no salió de la hacienda.
EMILIANO: ¿Qué más?
OFICIAL 1: Al parecer, se juntaron a jugar cartas,
por lo que averiguamos, lo hacían una o dos noches a la semana.
CAROLINA: Si, ellos dos y algunos trabajadores más.
OFICIAL 1: Pues, ellos dos tuvieron un serio
altercado porque, según nos dijeron, el capataz de los Terranova hace trampa y
Fermín lo descubrió.
EMILIANO: Pues, esa es una razón por la que mucha
gente mata a alguien.
OFICIAL 2: Lo sabemos, pero no es el caso. Después
de la riña, Fermín se fue de la hacienda y Basualdo se quedó. Varios empleados
más lo metieron al cuarto y ahí estuvo metido. Además, por la hora en la que
fue todo, no hay modo que Basualdo pudiera hacerlo.
EMILIANO: ¿Por qué tan seguros de eso?
OFICIAL 1: Porque los que lo metieron al cuarto, se
quedaron con él. Nos dijeron todos lo mismo: se metió al baño, se dio una ducha
y se durmió. Aunque hubiera salido después de eso, los tiempos ya no
concuerdan.
OFICIAL 2: La hora en que los acompañantes del
capataz lo dejaron solo, difiere unos quince minutos de la hora en la que
ustedes escucharon los disparos y encontraron a Fermín
CAROLINA: No hay modo de llegar de allí hasta la
entrada a Santa Cecilia en quince minutos, yendo muy rápido, en auto, toma una
media hora, por lo menos.
EMILIANO: ¿Tanto?
CAROLINA: Si, por eso abrimos la colindancia, por
ahí es mucho menor la distancia.
OFICIAL 1: Y anoche, según Horacio, en ese momento,
por la colindancia no pasó nadie.
OFICIAL 2: Su capataz, doña Pampa, estaba de
guardia.
EMILIANO: ¿De guardia? ¿Están con problemas,
Carolina?
CAROLINA: De un tiempo a esta parte han estado
pasando cosas raras con algunos animales, es una precaución
OFICIAL 1: Como verá, señora, dependemos de ustedes
para que no quede impune esto y que el o los asesinos de Fermín, paguen por lo
que hicieron.
CAROLINA: Así será, despreocúpense de eso y ocúpense
de encontrar a quien resulte responsable
OFICIAL 1: Haremos todo lo posible. Gracias.
OFICIAL 2: ¿Podríamos quedarnos un momento para
presentar nuestros respetos?
CAROLINA: Claro.
OFICIAL 1: Con su permiso y de nuevo, gracias…
(Ambos oficiales se retiran)
EMILIANO: (Su cabeza era un remolino de hipótesis)
Una pregunta, Carolina, ¿dónde se encuentra esa colindancia?
CAROLINA: (Busca un mapa de la hacienda y lo pone
sobre el escritorio, marcando la zona) Aquí, ¿por?
EMILIANO: Curiosidad, nada más. ¿Esta es toda la
hacienda?
CAROLINA: Si, es gigante.
EMILIANO: ¡Veo! (Golpean la puerta y entra Alma)
ALMA: Caro, Jano se despertó llorando y quiere que
vayas tú…
CAROLINA: Vamos.
EMILIANO: Ve tranquila, yo me quedo un momento más
aquí, ¿puede ser? Quiero llamar a Francisco.
CAROLINA: Claro. (Sale junto a su hermana)
EMILIANO: (Al verse solo, saca el papel que había
tomado de la mano de Fermín y compara con el mapa) Es la misma parte de Santa
Cecilia… ¿Para qué quieren ese sector? Algo me dice que detrás de la muerte de
este pobre hombre, hay mucho más de lo que se creen…

Mierdaaaaaa no se besaron y encima mataron a otro más, no es de diosssss!!!!
ResponderBorrarAhhh, es una novela sin besos, marida, puros muertitos, jajajajajajajjajajaa
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