Al
otro día, en los potreros, un empleado comenzaba a tirarle la lengua a Nano y
él tenía muy pocas pulgas para ciertas cosas.
EMILIANO:
Zamudio, cierra el hocico...
ZAMUDIO:
¿Te creíste que eras patrón, pelagatos?
EMILIANO:
No soy patrón, pero si el adiestrador y el encargado de las tablas...
ZAMUDIO:
Eres un idiota. Un bicho de ciudad que se cree la gran cosa
ALFONSO:
Zamudio, cállate
EMILIANO:
Hazle caso o te vas a ir con la cara rota...
ZAMUDIO:
Te crees que por tirarte a la patrona, ya eres dueño y no eres nadie...
ALFONSO:
(Agarra a Nano antes que él agarre a Zamudio) ¡¡Deja de decir estupideces,
idiota!!
ZAMUDIO:
Si se le nota las ganas que le trae, pero no te van a pelar y te vas a quedar
caliente, es mucha hembra para ti
EMILIANO:
(Se suelta) Mira, mequetrefe, si no te gustan las órdenes, te amuelas, pero las
cumples. Aquí el jefe soy yo, aunque te reviente
ZAMUDIO:
¡Ardido es lo que estás, pelele!
EMILIANO:
Vete a la mierda
ZAMUDIO:
Me voy a ir, pero a tirarme a la patrona, parece que es bien facilota...
Nada
pudo hacer Alfonso y Nano se le fue encima. Dos vaqueros más quisieron ayudar a
separarlos, pero no hubo caso
EMILIANO:
¿Qué dijiste, hijo de puta? ¿QUÉ DIJISTE? (Lo golpeaba sin parar)
ALFONSO:
¡¡Nano basta, lo vas a matar!!
EMILIANO:
A ella la respetas, malparido, ¿ME OISTE?
ALFONSO:
(Entre tres, por fin, pudieron separarlos) ¡Largo de aquí, Zamudio!
CAROLINA:
(Había escuchado el barullo y fue a ver qué pasaba) ¿Qué carajos sucede aquí?
ALFONSO:
Zamudio provocando pleito, como de costumbre, patrona...
EFRAÍN:
¡A ver, machito, dilo ahora que está aquí, eh!
EMILIANO:
¡Suéltenme! (Se suelta) Atrévete a abrir la boca y no la cuentas,
desgraciado... (Coge sus cosas y se va, rabioso. Monta a Albatros y sale a todo
galope)
ALFONSO:
No se la tome con Emiliano, señora, fue este idiota que lo buscó hasta que lo
encontró
EFRAÍN:
Es cierto. Nano lo mandó a hacer una tarea y este patán, nomás le buscó pleito
ZAMUDIO:
¡Eso no es cierto! Ese fulano tiene ínfulas de jefe, patrona
ALFONSO:
¡¡Cállate, estúpido!! Cada día es algo nuevo contigo y ya nos tienes hasta el
cuello
CAROLINA:
Zamudio, empaca tus cosas, estás despedido, aquí se viene a trabajar y no a
buscar pleitos y con respecto a Emiliano, no tiene ínfulas de nada, es tu superior
y tienes que respetarlo, ¿me escuchaste?
ZAMUDIO:
Pues, si ya me corrió, en cuanto lo vea, lo madreo y listo... (Se va)
ALFONSO:
No le haga caso, señora, ese no le va a hacer nada, no tiene agallas...
CAROLINA:
Efraín, ensíllame a Caramelo...
EFRAÍN:
Claro, patrona (Sale)
ALFONSO:
¿Necesita algo más?
CAROLINA:
Quiero que se aseguren que Zamudio salga de la hacienda, que pase a cobrar su
finiquito, no lo quiero más en mis tierras, ¿está claro?
ALFONSO:
¡Seguro! Francamente, son más problemas que otra cosa, lo que trae el méndigo
ese... Voy a buscarlo, con permiso...
CAROLINA:
Ve (Efraín le trae a Caramelo) Gracias, Efraín, ahora ve a la casa grande y
dile a mi hermano Pablo que prepare el finiquito de Zamudio, por favor...
EFRAÍN:
Ya mismo (Monta a su caballo y se va)
CAROLINA:
(Se monta en Caramelo) ¡¡Arre!! (Sale al galope en busca de Emiliano)
Una
hora después, Horacio y Alma estaban en la cocina, ya que la señora andaba de
antojos, cuando Aurora entró como alma que lleva el diablo
AURORA:
¡¡Horacio, el joven Pablo va a matar a Zamudio, apúrale!!
HORACIO:
(Sale y ve a su cuñado golpeando al empleado) ¡¡Pablo, tranquilo!!
PABLO:
¿A quién llamaste golfa, infeliz?
ALMA:
¿Qué pasa? Dios, Pablo, déjalo
CHAVA:
(Con la ayuda de Serafín, lo separan) Ya, patrón, no vale la pena
PABLO:
¡Sáquenlo de aquí porque lo mato!
EFRAÍN:
(Levanta a Zamudio) ¡Muévete, puerco!
ALMA:
¿Por qué reaccionas así, Pablo, qué sucede?
PABLO:
Ese miserable anda diciendo que Pampa es una cualquiera y no lo pienso
permitir, la respeta porque la respeta...
ALMA:
(Se acerca y lo abofetea) Que ni se te ocurra volver a decir eso de mi hermana,
infeliz...
ZAMUDIO:
(Se ríe) Se ve que las señoritas Mouriño son todas ligeritas de cascos, pues.
Usted se revuelca con Horacio y su hermanita santa, con el fulano ese, el
pelado engreído
PABLO:
(Lo vuelve a agarrar) ¡Cierra la boca, imbécil! (Varios puñetazos más)
ALMA:
El problema no es que nos revolquemos con ellos, asqueroso, sino que no lo
hacemos contigo y jamás lo haríamos... (Saca a su hermano de ahí) Vamos, Pablo,
que se lo lleven y no vuelva más...
HORACIO:
(Va con Efraín) Anda, Zamudio, ¡largo! (Lo empuja) Y da gracias que no te
agarro yo, infeliz...
Emiliano
estaba en el río, donde solía nadar con Carolina. Sentado en la orilla, en
silencio. Su rabia era más fuerte que él.
CAROLINA:
(Se acercó a él, despacio y se sentó a su lado) ¿Te sientes bien?
EMILIANO:
No, debí matarlo a golpes...
CAROLINA:
No, eso no, Emiliano, mírame (Él lo hace) No tenías que rebajarte así, ¿me
cuentas qué pasó?
EMILIANO:
Se fue de boca, mi amor y lo ignoré hasta que ya no pude seguir haciéndolo
CAROLINA:
¿Qué dijo?
EMILIANO:
Estupideces
CAROLINA:
Está bien. Ya no vas a tener que aguantarlo más, ni tú, ni nadie, lo corrí de
la hacienda...
EMILIANO:
Menos mal, porque si lo volvía a cruzar, no lo suelto
CAROLINA:
No fue sólo lo que pasó con Zamudio lo que te tiene así, ¿no?
EMILIANO:
No, hay otra cosa, pero nada tiene que ver con la hacienda
CAROLINA:
¿Me lo quieres contar?
EMILIANO:
Extraño a mi hijo, Caro. Estos días con los tuyos han sido increíbles, pero mi
monito no está conmigo y me muero por tenerlo a mi lado. Nunca pasamos tanto
tiempo sin vernos
CAROLINA:
Ya no tarda en llegar, ¿cuánto queda dos semanas? ¿Una?
EMILIANO:
Diez días, eternos diez días...
CAROLINA:
¿Dónde está ahora?
EMILIANO:
(La mira) ¿Esa atención me prestas cuando te hablo? En Disney, Carolina, se fue
con Aitana y su novio
CAROLINA:
Se que está en Disney, pero no sabía hasta cuándo. Tampoco la cojas conmigo,
Emiliano y los diez días, se van a pasar volando, no te preocupes (Se levanta)
EMILIANO:
No me preocupo, sólo lo extraño y no me la agarro contigo... (Se pone de pie
también) Hasta luego...
CAROLINA:
Se que lo extrañas y si la cogiste conmigo, hasta luego (Se va hasta donde
tenía a su caballo)
EMILIANO:
No es cierto y gracias por tu comprensión... (Monta a Albatros) Mañana nos
vemos
CAROLINA:
(Monta a Caramelo) Te comprendo, Emiliano e intento hacerte sentir mejor, pero
se ve que no lo consigo, hasta mañana (Se va al galope)
EMILIANO:
(La ve irse) ¡No lo intentes tanto, pues! Tan aguerrida para algunas cosas y
tan poco guerrera para otras... (Sale hacia la otra dirección, para irse a la
casa de huéspedes)
CAROLINA:
Si quiere un saco de box, que se busque a otra. Fui a buscarlo para estar con
él, pero no fue buena idea, a la primera, me mandó un dardo (Lo remeda)
"¿Esa atención me pones cuando te hablo?" Dios, no se cómo llevar
esto...
EMILIANO:
(Llega al establo y deja a Albatros en su caballeriza) ¿Quién te manda,
Emiliano Iberbia? Te lo ha dicho de mil maneras posibles y tú prefieres creer
que te quiere, que le importas... (Acaricia al caballo) Albatros, ¿por qué me
hago esto, amigo? Debería dejarla ir y ya no meterme con ella. No me ama, nunca
me va a amar...
CAROLINA:
(Llega tiempo después con Caramelo y lo guarda en su caballeriza) Ay, amigo,
esto es demasiado nuevo para mí. Sabes que sólo tuve un hombre en mi vida, pero
ahora apareció Emiliano y me enamoré como una tonta... (Abraza al caballo)
ALMA:
(La vio entrar, fue tras ella y escuchó todo) ¡¡Lo sabía!!
CAROLINA:
(Se asusta) Dios, Alma, ¡me asustaste! ¿Qué sabías?
ALMA:
Que estabas enamorada de Nano, se te ve, ¡¡SE TE VE!!
CAROLINA:
(Le tapa la boca) Cállate, no lo digas...
ALMA:
(Se suelta) ¡¡No hagas eso, taruga!! (Se pone seria) Caro, tienes que saber lo
que pasó hace rato...
CAROLINA:
¿Qué pasó?
ALMA:
Pablo casi mata a idiota ese de Zamudio. ¿Puedes creer que anda diciendo que tú
eres una golfa? ¡Claro! Pablo se enteró y por poco hay que hacerle cirugía para
sacárselo de las manos y después, dijo lo mismo de mí y ¡ya te imaginas!
CAROLINA:
Bien merecido se lo tiene, por imbécil, Emiliano también le dio una probadita
antes que Pablo... (Piensa) Por eso le pegó... (Mira a su hermana) Tengo algo
que hacer (Le da un beso y sale corriendo)
ALMA:
Ay, Cupido, tú si que la haces buena... (Caramelo relincha) ¿Verdad que si,
hermoso? (Lo acaricia)
CAROLINA:
(Se encuentra con Aurora) Hola, Aurora, ¿has visto a Emiliano?
AURORA:
Hace como diez minutos, pero se fue en su carro. Habló con el joven Pablo,
señora. Quizás le hizo algún encargo
CAROLINA:
Está bien, gracias... (Se va a la casa grande)
PABLO:
(Hablaba por teléfono con su padre) Me parece bien, pa y aquí todo está en
orden, no hace falta que vengas por hoy. Ya es tarde. Mejor ve a casa y
reprograma tu viaje a Argentina, viejo
FELIPE:
Ya veremos, hijo. Mañana alrededor de mediodía estoy por allá. Descansa
PABLO:
Igualmente, papá. Dale un beso a mamá. Adiós (Corta)
CAROLINA:
(Entra al despacho) Pablo, ¿a dónde mandaste a Emiliano?
PABLO:
A ningún lado, me pidió salir por unas horas. Necesitaba ir a La Cruz por un
asunto personal... (La mira) ¿Es cierto que andas con él?
CAROLINA:
¿Qué? ¿Quién te dijo eso?
PABLO:
Espera un momento (Sale y regresa con Efraín) Dile a mi hermana lo mismo que me
dijiste a mí, por favor
EFRAÍN:
Qué pena con usted, patrona, me da vergüenza repetirlo
PABLO:
Carolina sabe que no son tus palabras. Habla
EFRAÍN:
Pues, bueno. Estábamos con Chava y Alfonso en la tablilla, repasando unos
ejercicios para Morena y Nano mandó a Zamudio a arreglar unos obstáculos. Él
dijo que no le daba la gana, que ya era tarde y pos, Emiliano le insistió.
Entonces aquel le dijo que...
PABLO:
No te apenes y cuéntale, ella tiene que saber
EFRAÍN:
Dijo que como se la tiraba a usted, pues se creía patrón. Emiliano lo negó y le
pidió que ya no hablara más estupideces. Zamudio le respondió que la iba a
venir a buscar para ver si se le regalaba a él también y ahí fue que Nano casi
le rompe la cara. Al ratito fue que llegó usted, señora.
CAROLINA:
(Se enfurece) Ese desgraciado me las va a pagar, tarde o temprano, me las
paga... (Mira a Efraín) Gracias por contármelo, puedes volver a tu trabajo (El
vaquero se retira y ella mira a su hermano) No tengo nada con Emiliano...
PABLO:
No te creo, pero es asunto tuyo. A mí me gusta para ti, Pampa, es un gran tipo
y tú eres la mejor de las mujeres, seguramente serías muy feliz con él. (La
abraza) Relájate, bonita, esta es tu familia y sabes que estamos para las
buenas, las malas y las peores...
CAROLINA:
Lo se, voy a darme un baño y a descansar un poco (Le da un beso a su hermano y
sube a su cuarto)

Que lindó es Emiliano como defiende a caro ❤❤❤❤❤
ResponderBorrarPero no que dice Emilia es verdad....
Tan aguerrida para unas cosas y tan poca guerrera para otras jijijiji
Está dormida Caro, pero ya se va a despertar! ;)
BorrarApuesto a que Zamudio es un hombre de Terranova que estaba metido en Santa Cecilia trabajando-.- que maldito!
ResponderBorrarPuede ser, jajaja
BorrarAwww que hombre es Emiliano defendiendo a su amor de las pelotudeces que dijo el maldito de Zamundio... ese Zamundio para mi que es uno de los espias de Terranova... hay que bueno que se fue de la hacienda
ResponderBorrarQué muchachitas más avispadas, jajajajjajaja
BorrarJaajajajjajaja excelente capitulooo!!! :D
ResponderBorrarGracias!
Borrar