martes, 27 de agosto de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 044



Alrededor de las cuatro de la tarde, Pampa y Nano salieron de la hacienda, con destino a la casa del policía. Ella lo dejaría allí y se iría a ver a sus hijos, para después, regresar al departamento de su novio, cosa que ocurriría alrededor de las diez de la noche, ya que Caro no pensaba dejar a sus pequeños con las ganas de cenar con ella. Mientras esperaban que la mesa estuviera lista, la familia de Augusto, charlaba alegremente con su nuera...

OSCAR: Te ves muy bien, Carito, muy linda...
CAROLINA: Gracias, don Oscar...
NORMA: ¿Y eso? No volvamos en el tiempo, bonita, sigues siendo nuestra nuera y por lo mismo, dinos como siempre "padre" y "madre", jajajaja...
LUCÍA: El abuelo nos llevó a centro comercial, mami y nos compró ropa para la hacienda
JANO: ¡SI! Unos pantalones de montar y botas y unos sombreros vaqueros que están mega chulísimos
CAROLINA: ¡Qué bien! (Sonríe) Después de la cena, me lo enseñan todo, ¿no?
JANO: ¡Y compró uno para ti! (Sale corriendo)
LUCÍA: Anda loco por dártelo, mami
OSCAR: ¡Es un terremoto! Jajajaja... (Suena el teléfono) ¿Bueno? Ah, si, dame un segundo (Mira a todos) Es el abogado, con permiso...
NORMA: Yo aprovecho y voy a checar la comida... (Se retira)
LUCÍA: (Miraba a Caro) ¿Qué te pasa? Estás más linda, mami
CAROLINA: Nada, mi amor, es que estoy feliz de verlos (Le da un beso)
LUCÍA: Yo me acuerdo que cuando papi no estaba en el cielo y con Diosito, tú siempre estabas contenta como hoy...
CAROLINA: ¿Si?
LUCÍA: (Hace un gesto afirmativo con la cabeza) Siempre te reías y papá te daba besos y te hacía cosquillas. Extraño que él esté con nosotros
CAROLINA: Y yo, mi vida...
LUCÍA: Mami, ¿no quieres tener otro marido y así nosotros podemos tener otro papá?
CAROLINA: ¿Les gustaría eso?
LUCÍA: Jano casi no se acuerda de él y los tíos siempre están encima, pero él quiere tener un papá como sus amigos y yo también, ma, es feo cuando voy a los cumpleaños de las niñas de la escuela y ellas tienen un papi que las besa y abraza y yo no tengo al mío
CAROLINA: Pero un papá no se puede comprar, ni buscar como al ganado, yo me tengo que enamorar de alguien y que ese alguien me ame y los ame a ustedes, porque no van a querer un segundo papá que no los quiera, ¿no?
LUCÍA: (Niega) Jano y yo queremos que te enamores de Nano. Él es bueno y lindo y tú te ríes cuando estás con él, como el día que fuimos a cabalgar y comimos en el campo.
CAROLINA: Pero el amor no se impone, mi vida, el amor se siente o no se siente. Dejemos eso ahora y disfrutemos de la cena, ¿si?
LUCÍA: Si, mami, te amo (La abraza) Y tú eres como dos mamás y dos papás juntos...
CAROLINA: Me pone muy feliz escuchar eso (Sonríe y la abraza fuerte)
JANO: (Llega con el sombrero) ¡¡Miraaaa!! ¡Ey, yo quiero apapachos también!
CAROLINA: ¡Qué bonito! (Lo abraza y besa también)

Celia había preparado unas pastas a los cuatro quesos y mientras cocinaba, pensaba en Pablo. Era un hombre muy guapo y por demás agradable, no sería sacrificio alguno meterlo a su cama y aunque ella amaba a Santiago, para ambos, el sexo con otras personas, era algo normal, ya que no pensaban que la monogamia fuera importante. El sexo era para gozarlo y una cañita al aire de vez en cuando, los ayudaba a tener una relación más intensa cuando estaban juntos. Además, el joven Mouriño, era una pieza fundamental para el plan y tenía que amarrarlo y según ella, nada amarra más a un hombre que una mujer que sabe darle placer y lo enloquece en la cama. La idea era darle una probadita y dejarlo con ganas de mucho más. Pablo llegó puntual...

CELIA: (Vestida para el infarto, abrió la puerta, luciendo su mejor sonrisa) Buenas noches...
PABLO: Buenas noches (Sonríe) Te ves hermosa (Le besa la mano)
CELIA: Y tú estás como quieres, Pablo...
PABLO: Claro, preciosa... ¿Me dejas pasar?
CELIA: Es la idea, no pretenderás comer en el pórtico... (Se corre, dándole paso, pero asegurándose que al ingresar, él tuviera que rozarla)
PABLO: (Pasa rozándola) Mmm... ¡Qué bien huele!
CELIA: En diez minutos, comemos... (Él le da la botella de vino y era uno que le encantaba) ¡Dios, ya tengo que abrirlo! (Le da un beso igual al que le dio en la hacienda) ¡Es mi favorito!
PABLO: Abrámoslo...
CELIA: (Busca el sacacorchos y se lo ofrece) ¿Haces los honores?
PABLO: Claro, guapísima (Abre la botella)
CELIA: (Le pone las copas y él sirve) ¿Por qué podríamos brindar, guapísimo?
PABLO: Por nosotros...
CELIA: Me gusta eso... (Chocan las copas) Salud por ti y por mí y por un "nosotros" (Le guiña el ojo)
PABLO: ¡¡SALUD!!
CELIA: (Beben) Antes de comer o de seguir adelante con esto, sea lo que sea que es, quiero ser sincera contigo y decirte algo. (Él la mira) Lo que pasó con Emiliano fue que él me llamaba la atención y le robé un beso y no le gustó mucho que digamos. Encima, tu hermana nos vio y se enfadó con él. Esa es la causa por la que quería disculparme con ellos
PABLO: Eso ya no importa... (Se le acerca) ¿No quieres robarme un beso a mí también?
CELIA: (Sonríe) ¿A ti? Es tanto lo que quiero robarte, que estoy aterrada. Nunca sentí eso por alguien...
PABLO: (Se acerca un poco más) ¿Qué sientes por mí?
CELIA: No se explicarte, pero desde que te vi, no te has ido de mi cabeza... (Le toma la mano y se la apoya en el torso, donde está el corazón) ¿Sientes cómo late? Pero no soy una mujer de juegos, Pablo y si esto es cosa de una noche, está bien. No tienes que mentirme ni pretender conmigo, es lo único que pido
PABLO: No se qué quiero de ti, antes tengo que probarte...
CELIA: Probar está muy bien, sólo espero que no me mientas y si eso es suficiente para ti, me lo digas. No habrá rencores, ni dolor, pero si dices cosas que no sientes o prometes cosas que no piensas cumplir, me estarías hiriendo sin necesidad, ni beneficio, porque no te hacen falta artimañas para probarme
PABLO: Cero mentiras, lo juro, ¿puedo empezar a probarte?
CELIA: Esas cosas no se piden, Pablo, se toman...
PABLO: (Se le pone encima y empieza a besarla y tocarla) Dios, nena, me mata tu cuerpo...
CELIA: (Pablo le gustaba y esos besos, intensificaban esa sensación, así que lo dejó recorrerla) Tú no te quedas atrás, eres un adonis...
PABLO: Trabajo para eso (Sonríe y empieza a desvestirla)
CELIA: (Lo detiene) Aguarda...
PABLO: ¿Qué pasa?
CELIA: (Le toma la mano y lo lleva a la cocina) Se va a quemar la comida... (Se gira y apaga el fuego) Ahora si... (Lo apoya contra la mesada y le abre la camisa, besando su vientre) Esos abdominales parecen tallados... (Desabrocha el cinturón y siente la erección del hombre) Parece que estás bien armado... (Sonríe y baja la cremallera)
PABLO: (Ella empieza a jugar con el miembro de él) Nena, eres divina, la mujer soñada...
CELIA: (Lo hace sentarse y se arrodilla) Espera y verás... (Toma el sexo de Pablo y lo acaricia, mientras lo besa y lame delicadamente, generando potentes gemidos en su amante) Este caballero aprecia mi tarea... (Comienza una felación descomunal)
PABLO: Ese y yo (Gime) Sigue, nena, sigue, no pares (La agarra del pelo)
CELIA: No pensaba detenerme (Lo hace con mucha potencia y mirándolo, provocándolo)
PABLO: Menos mal... (Vuelve a gemir) Más rápido, nena, más rápido...
CELIA: (Disminuye la velocidad, para enloquecerlo) Mmm... Sabes delicioso... (Retoma)
PABLO: Mmmm... No me tortures, dale rápido...
CELIA: ¿Quieres terminar aquí? (Le señala su boca)
PABLO: Si, quiero derramarme en tu boca...
CELIA: (Sonríe) Me gusta que no finjas, bonito y me excita más de lo que ya estoy... (Vuelve a su tarea y de manera veloz, como él se lo pedía)
PABLO: Ya llego, nena, ¡Oh, Dios, esto es la gloria! (Ella sigue un rato más y lo hace terminar en su boca) Eres magnífica...
CELIA: ¿Tú crees? (Se le sienta encima)
PABLO: No lo creo, lo afirmo, muñeca (Le quita el vestido y se apodera de uno de los pechos de ella) Sabes al paraíso...
CELIA: Igual que tú... (Gime, el sólo contacto de la boca de Pablo en sus senos la enloqueció) Mmmm...
PABLO: (La lleva hasta la mesa y la recuesta) Me encanta tu cuerpo (Juega con los dos pezones, mientras le arranca las bragas y toca en su intimidad con los dedos)
CELIA: (Gime con potencia) Me di cuenta esta tarde que no te era indiferente, bobito, me desnudabas con la mirada...
PABLO: ¿Cómo no hacerlo si eres una diosa? (Baja hasta donde sus dedos actuaban y los sustituye por su boca sedienta del sabor femenino)
CELIA: (Se agita) Me matas, precioso, pero te quiero en mí, necesito sentirme tuya, Pablo...
PABLO: Quiero saborearte un poco más, nena (sigue con lo que hace un rato más, luego la penetra frenéticamente) ¿Te gusta cómo te la meto? (Ambos gemían)
CELIA: Si me gusta, pero dame más duro, quiero que me aniquiles...
PABLO: (Hablaba agitado) Tus deseos son órdenes, muñeca (Intensifica las embestidas y las endurece) ¿Así?
CELIA: (Lo empuja y se baja de la mesa) Ahora vas a ver... (Lo sienta en el sillón y se le sube, logrando una nueva penetración. Comienza a galopar sobre él y se apoya en el respaldo, ofreciendo sus senos)
PABLO: Amo esta postura (con su boca se apoderó de los pechos y sus manos las llevó al trasero) Me encanta este trasero que te cargas, me vuelves loco...
CELIA: Es todo tuyo, al menos por hoy y puedes hacer lo que te venga en gana... (Lo mira con malicia)
PABLO: (Le aprieta el trasero, eso lo excitaba muchísimo) Me encanta cómo cabalgas, eres una potra salvaje (no dejaba de saciarse con sus senos) Y estos dos son benditos....
CELIA: Bendito tu amigote, ¡Dios! Cómo lo haces, Pablo...
PABLO: Esto es espectacular, tú eres espectacular...
CELIA: (Se mueve más y cuando nota que él está por acabar de nuevo, se detiene y se levanta) ¿Comemos?
PABLO: Si, pero a ti...
CELIA: Ese es el menú, bonito... (Va a la cocina y se apoya en la mesa, boca abajo) Te estoy esperando...
PABLO: Y yo ya estoy aquí (la embiste por detrás)
CELIA: (A medida que la penetraba con ferocidad, Pablo le agarraba los senos con una mano y con la otra, le daba placer en la entrepierna, tocando por dentro y por fuera) Si, sigue, sigue, ¡¡no pares!!
PABLO: Eso nunca, nena...
CELIA: (Se aferraba a la mesa como podía, no se esperaba que él fuera tan buen amante y la sorpresa era la mejor que le habían dado en la vida) ¡Más, Pablo, acaba conmigo!
PABLO: Más, así, más, más, muñeca (la embestía ferozmente)
CELIA: Voy a derramarme, hermoso, no pares, por Dios
PABLO: Nunca, nunca
CELIA: (Llegaron al orgasmo más increíble que pudieran haber tenido y algo que sintió, hizo que lo besara y abrazara) Eres un experto, Pablo, sólo espero que quieras seguir haciéndomelo... (Sonríe con sinceridad)
PABLO: Después de esto, no voy a dejar de hacértelo...
CELIA: Más te vale... (Se besan)

6 comentarios:

  1. Ufff otro par de calenchis si que a Celia le gusto el placer que le dio Pablo eh no se lo esperaba jajajaja este Pablo todo un casanova el muchacho

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  2. :O y si Celia se enamora de Pablo? ¡Ay no!

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  3. Yo no quiero q Pablo se enredé con ella Cecilia no es buena :-(

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