martes, 13 de agosto de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 019



Al salir de las caballerizas, ninguno de los dos notó que alguien los observaba. El espía, sacó su celular y marcó

ESPÍA: Señor, la mujer salió a caballo, pero va con el otro tipo, el forastero
JEFE: Acaba con esa tipa y si tienes que llevarte al hombrecito ese, hazlo...

El asesino cortó la llamada y se subió al caballo, siguiendo a Pampa y a Nano a prudente distancia

EMILIANO: (Llegaron hasta la zona de entrenamiento de los caballos) ¿Crees que aquí podremos hablar tranquilos?
CAROLINA: Si, no viene nadie a estas horas...
EMILIANO: (Se baja y la ayuda a que ella lo haga también. Mientras lo hace, quedan muy pegados y Caro intenta separarse un poco, pero Emiliano la retiene entre sus brazos) Quédate así un momento, por favor, quiero mirarte un poco antes de hablar...
CAROLINA: ¿Para qué? (Estaba muy nerviosa y cuando los nervios la atacaban, Carolina se convertía en LA PAMPA)
EMILIANO: (No la soltaba) Yo te dije que además de lo de Augusto, tenía otro motivo para estar aquí. Es hora que sepas cuál es mi secreto, Caro, siento que no puedo estar cerca de ti sin decirlo, quiero que sepas todo de mí, porque es la única forma de tener una chance contigo

El sicario dejó su caballo detrás del pequeño establo que allí había y se acercó a ellos a pie, escondiéndose en uno de los obstáculos de la pista. Esperaba la oportunidad de tenerlos a los dos a tiro.

CAROLINA: (Se separó de él) Lo siento, Emiliano, pero yo no te puedo corresponder...
EMILIANO: (La vuelve a agarrar) Puedes, pero no quieres y lo acepto, voy a esperar por ti el tiempo que sea necesario. De todas maneras, Pampa, antes de siquiera soñar con poder estar contigo, tienes que saber quién soy en realidad... (Quedaron tan cerquita que Nano quiso besarla, pero Caro le puso la mano en los labios suavemente)
CAROLINA: No lo hagas, por favor...
EMILIANO: Mírame a los ojos y dime que no mueres por besarme, por ser mía... ¿Sabes por qué no pude dormir? Porque te soñé conmigo, haciendo el amor y me desperté para darme cuenta que sólo podré tenerte en mis sueños y eso me duele, Caro, me parte al medio
CAROLINA: (No se lo podía creer, ¿habrían tenido el mismo sueño? Lo miró a los ojos) Dime la verdad, ¿para qué me trajiste aquí?
EMILIANO: Para decirte eso que sabes que no te dije, eso por lo que te pedí que confiaras en mí aún sin conocerme y para confesarte que te amo, como no pensé que se pudiera amar y se que no vas a decirme lo mismo, sólo necesitaba que lo supieras...

Un reflejo a espaldas de Caro le llamó la atención y reaccionó justo a tiempo para protegerla. La tiró al piso y se puso sobre ella, en el preciso momento en que el disparo salió con la intensión de herirla. Nano sacó su arma y sin pensarlo abrió fuego hacia la figura que escapaba, derribándole. Se volvió a su acompañante.

EMILIANO: ¿Estás bien, mi amor? (Ella no decía nada) ¿Caro? ¡Háblame, Pampa!
CAROLINA: (Estaba asustadísima) Estoy bien...
EMILIANO: ¿Segura? (La revisó un poco y no vio sangre ni nada) ¿Te duele algo, hermosa?
CAROLINA: No, no me duele nada, ¿tú estás bien?
EMILIANO: (Le dolía la espalda, pero no le dio importancia) Si, mi amor. (Mira para todos lados) Quédate aquí, no te muevas. Voy a ver quién fue que te disparó... (Le besa la frente y va hasta donde vio al tirador) ¡Está muerto, carajo!
CAROLINA: (Va hasta donde está Emiliano) ¿Qué pasó?
EMILIANO: No tengo idea... (Saca su celular) ¿Jefe? Si, soy Iberbia y estoy en Santa Cecilia, pasó algo raro. Quisieron matar a Carolina y terminé matando al tipo. Si, ella está bien, está conmigo sana y salva, pero nadie puede saber esto, ¿qué hago? Ajá... Bien, espero su llamada (Corta y ve a Caro completamente perdida)
CAROLINA: (No sabía cómo reaccionar) ¿Lo mataste?
EMILIANO: Si, hubiera preferido no hacerlo, pero la bala fue certera...

Ella lo miraba impaciente, buscando una explicación. Eran demasiadas cosas, el llamado, el arma, la puntería... Pampa se alejó un poco y Emiliano la siguió.

CAROLINA: No, aléjate (Le pone la mano para pararlo y lo mira a los ojos) ¿Quién eres en verdad, Emiliano?
EMILIANO: (Sosteniendo la mirada) Soy quien te dije, todo lo que te conté es cierto, pero hay algo más y te dije que tenía mis motivos para querer quedarme en Santa Cecilia y me lo permitiste. (La toma del rostro e intensifica la mirada) Ninguna de las palabras que te he dicho fue mentira, te lo juro por mi hijo. Y si te traje aquí fue para contarte lo que falta de la historia, Caro
CAROLINA: (Se separa) Pues empieza a contar, a la de ¡¡YA!!
EMILIANO: No te enojes, cuando te diga las cosas vas a comprender, aunque te vas a enojar igual. Primero déjame solucionar esto... (Le suena el celular) Si, jefe, ¿qué pasó? Perfecto. Los esperamos aquí... (Corta) Van a venir a buscar el cuerpo, nadie puede saber que esto sucedió
CAROLINA: ¿Quién va a venir a buscar el cuerpo?
EMILIANO: La policía
CAROLINA: (No entendía nada y quería hacerlo de una vez) Pues, en lo que llegan, cuéntame toda la verdad, Emiliano...
EMILIANO: (Titubeaba y no por miedo sino porque sabía que lo de Augusto provocaría una herida en Caro y no quería hacerla sufrir) Soy policía y la persona con la que hablé por celular es el comisario mayor Estieben.
CAROLINA: ¿Policía? (No lo podía creer) Era un pequeño detalle que merecía saber el día que nos conocimos, ¿no crees? Sigue, ¿qué más?
EMILIANO: Merecías saberlo, pero no podía decirlo, Caro, antes de hablar, necesitaba confirmar ciertas sospechas que tenía... (Respiró profundo) Hace alrededor de tres años, mi compañero de la fuerza y mejor amigo, un hermano para mí, murió. Un tiempo antes de venir aquí, la viuda de mi amigo, me entregó unas cosas que él me había dejado y entre esas pertenencias, incluyó una investigación que lo involucraba, ¿hasta ahí me entiendes?
CAROLINA: Si, lo que no entiendo es qué tiene que ver todo eso con mi hacienda y conmigo...
EMILIANO: Mucho. (Se sientan sobre unos tablones) La investigación era sobre el tráfico de animales exóticos y esa información llegó a manos de mi amigo, a través de un hombre que lo conocía de toda la vida. (La ve impaciente) Si te digo las cosas de a poco, es porque necesitas conocer los detalles, Pampa.
CAROLINA: Lo entiendo, pero no te detengas, continúa...
EMILIANO: Bien. La gente que trafica con los animales es poderosa y peligrosa, por eso mi amigo hizo copias de todo lo que investigaba y las guardaba. Cuando él comprendió que la vida de su amigo corría serios riesgos, lo quiso quitar del medio para que ni ese buen hombre, ni su familia sufrieran, pero esta gente no le dio tiempo. Lo siguió y lo asesinó junto al otro muchacho. Hicieron pasar el crimen por un accidente, pero tengo la certeza que no fue así. (Se arrodilla y le toma las manos con fuerza) Caro, el nombre de mi amigo era Gabriel Tausch...
CAROLINA: (Empalideció) ¿Cómo dijiste?
EMILIANO: Lo que oíste, hermosa. Por eso vine aquí, para encontrar a los asesinos de mi amigo y de tu marido, lamento ser yo quien te diga esto, pero es la verdad y pude comprobarlo, por eso quise decírtelo, que sepas la verdad es la única manera de cuidarte y a tus hijos...
CAROLINA: Para el carro, ¿me estás diciendo que a mi marido lo mataron? ¿Y crees que nos pueden hacer daño a mí y a mis hijos? ¿Por?
EMILIANO: Porque Augusto no quiso entrar en el negocio sucio y llamó a Gabriel para protegerlos a ustedes. Una gran extensión del terreno de Santa Cecilia, cubre una de las rutas que usan para el transporte de los animales, la más importante, de hecho... (La mira) Caro, acaban de intentar matarte, mi amor, ¿quieres más pruebas que esa?

Pampa se puso de pie y lo miró, la sola idea que alguien hubiera matado a Augusto, sencillamente, la quebró. Las lágrimas caían por su rostro sin que ella se diera cuenta y comenzó a caminar lentamente hacia atrás. Emiliano la tomó de las manos...

CAROLINA: No, no, no, no... (Seguía con los ojos clavados en Nano) Eso no puede ser...
EMILIANO: (La abrazó) Lo se, hermosa, trata de calmarte
CAROLINA: Es que... (Se apretó fuertemente a Emiliano) No puede ser...
EMILIANO: (Era evidente que estaba en shock) Intenta tranquilizarte y confía en mí...
CAROLINA: ¿Lo mataron? ¿A Augusto? ¿A MI AUGUSTO?
EMILIANO: (Le besó la frente y la aferró con más fuerza aún) Te juro que esa gente va a pagar por lo que hizo, no puedo devolverte a tu marido, pero haré justicia, mi amor, te lo prometo...

Carolina lo miró y no pudo hacer más que quedarse entre esos brazos que le daban cierto alivio ante el estupor de la novedad. Emiliano tuvo que recurrir a quien no deseaba incluir en lo que sucedía, pero Pampa necesitaba apoyo. Llamó a Alma y unos minutos después, la hermana menor de Caro llegó a donde estaban ellos dos. Nano le dijo a grandes rasgos lo que había pasado y las dejó, mientras el comisario mayor, que había llegado sin hacer alboroto y él, ponían el cuerpo del muerto en un auto y se lo llevaban. Antes de irse de la hacienda, volvió con las mujeres.

EMILIANO: Alma, me voy y en un rato regreso. Por favor, que nadie sepa nada de esto, la seguridad de todos está en juego.
ALMA: No diré nada, Emiliano, pero tienes muchas explicaciones que dar.
EMILIANO: Caro lo sabe todo, sólo está impresionada.
ALMA: (Su hermana no hablaba, estaba estática) ¿Por qué?
EMILIANO: Porque acaba de enterarse que a Augusto lo asesinaron, muñeca y no hay dudas de eso. Tienes que guardar el secreto. Cuando regrese las busco y te explico todo con lujo de detalles.
ALMA: (Impresionadísima) Está bien, Nano. Te esperamos.

El policía se fue y Alma llevó a su hermana a la casa. Fueron caminando... Varias horas más tarde, Emiliano las encontró en la alcoba de Pampa y se metió.

EMILIANO: (Fue directo junto a Caro. Estaba dormida) ¿Cómo está?
ALMA: Igual. Se quedó dormida, pero no dijo nada. ¿Me explicas?
EMILIANO: Tienes que prometerme que no se lo dirás a nadie, ni siquiera a tu marido. Es de vida o muerte, Alma, en serio. Tu hermana y tus sobrinos están en riesgo.
ALMA: Si, si, te lo prometo, pero habla de una vez que me estás poniendo loca

Nano le contó todo y Pampa despertó para cuando el relato llegaba a su final.

EMILIANO: (Agarrándole la mano) Hola, hermosa...
CAROLINA: (La mirada de Emiliano la desarmaba) ¿Lo mataron? ¿Me lo quitaron así?
ALMA: (Abrazándola y llorando las dos) Tranquila, hermanita...
CAROLINA: (A Nano) Tienes que hacer justicia, Emiliano.
EMILIANO: Y lo voy a hacer, por ti, por ellos y por tus hijos, te lo prometo, preciosa, pero tienes que tratar de estar tranquila.
CAROLINA: (Su mirada se enfrió de repente) ¿Quién fue?
EMILIANO: No estoy seguro
CAROLINA: ¿De quién sospechas?
EMILIANO: Por el momento de demasiada gente. Cuando tenga algo más concreto, vas a ser la primera en saberlo.
ALMA: ¿Qué van a hacer con el tipo que atacó a Caro?
EMILIANO: El comisario lo llevó a la morgue. Cuando lo resuelva, me va a avisar. Tenía un celular y hay que rastrear las últimas llamadas. Con eso tendremos más certezas, Alma. Ahora las dejo solas para que descansen, fue una noche larga y espantosa.
CAROLINA: No, Emiliano, no te vayas, quédate conmigo, necesito que hablemos.
ALMA: Entonces, los dejo yo. Cuentan conmigo para lo que sea. (Saluda y se va)

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