Salvador y Efraín, limaban los últimos palos y vieron a Emiliano
acercase junto a Pablo
CHAVA: Ahí viene Nano, Frito...
EFRAÍN: ¡No me digas así, tarugo!
CHAVA: ¿Por qué no? Jajajaja
PABLO: Hola, muchachos, ¿cómo va el trabajo?
CHAVA: Bien, patrón, el Nano se organiza como nadie y ahora hacemos todo
mucho más rápido
EMILIANO: Es porque estoy acostumbrado...
EFRAÍN: ¡El que sabe, sabe!
PABLO: Eso es cierto (Palmea el hombro de su cuñado) No hay nadie como
Nano...
EMILIANO: No exageren... (Checa unos planos y se los muestra a Pablo)
Mira, mi idea es esta, por eso el cambié la disposición del espacio. Si
modificamos aquellos obstáculos y los acomodamos así, el campo cumple con las
reglas de competencia y no es necesario usar más terreno.
CHAVA: Sería un trastorno preparar la tierra para ampliarlo
PABLO: ¿Por qué?
EFRAÍN: Es tierra muy dura, difícil de trabajar, patrón
EMILIANO: Efectivamente...
PABLO: Ustedes son los expertos, además si mi hermana está de acuerdo,
me parece más que bien...
EFRAÍN: ¡¡Ufff!! La patrona casi que se desmaya cuando lo vio, jajajaja,
estaba muy contenta
CHAVA: Creo que no la veía tan feliz desde que el patroncito Augusto
vivía...
EMILIANO: (Sonríe) Debió ser un gran hombre, todos hablan maravillas de
él
CHAVA: Era un hombrote, un patrón de esos que parece amigo de uno
EFRAÍN: Si, cierto. Siempre sonriendo, con buenos tratos, hasta
almorzaba con nosotros y nos contaba cosas...
EMILIANO: ¿Qué cosas?
EFRAÍN: (Chava lo codea) ¿Qué?
PABLO: Eso, ¿qué cosas?
CHAVA: (Mira su amigo) Cosas de sus viajes y de cómo iba a ser ingeniero
y cambió por la patrona, para que Don Felipe lo aceptara...
EMILIANO: ¿No lo aceptaba?
PABLO: No era eso, para nada, este par debió entender mal el cuento. Lo
que pasó fue que Augusto era cadete de la empresa de la ciudad y cuando estaba
empezando la carrera, conoció a mi hermana. Habló con mi papá y le dijo que la
amaba y pues, el viejo le dio una oportunidad de progreso en el negocio. Fue
por ayudarlo, no porque no aceptara su relación con Pampa. Augusto descubrió su
vocación por este mundo y decidió ser ingeniero agrónomo
CHAVA: Pues, eso mismo
EFRAÍN: Tú cuentas todo mal, soquete
EMILIANO: Ahhhh… (Sonríe)
CHAVA: ¿Y tú por qué te ríes así, Nano?
EMILIANO: Porque me gustan las historias de amor, Salvadoreño...
CHAVA: No me digas así
EFRAÍN: Jajajaja, ahora si, soquete, tú me vuelves a decir Frito y yo que
te digo Salvadoreño
CHAVA: ¿Por qué no cerraste el pico, Nano?
EMILIANO: A ti te gusta ponerle apodos a todo el mundo, así que
aguantas, hocicón, jajajaja
PABLO: (Se ríe) Se ve que se llevan bien y eso hace que el trabajo sea
mucho más llevadero...
CHAVA: Aquí siempre se trabaja bien, patrón
PABLO: Lo que sea, pero trabajar es tan feo, que nos tienen que pagar
para que lo hagamos, ¿no?
EFRAÍN: ¡Pos si! Jajajaja
EMILIANO: Bueno, dicharacheros, a poner los palos en su sitio que en un
rato me voy a la ciudad y quiero dejarlo terminado
PABLO: ¿A qué vas a la ciudad, Nano?
EMILIANO: (Sonríe, feliz) Mañana llega mi hijo y voy a buscarlo, pero
tengo varias cosas que hacer antes y por eso prefiero dormir allá...
PABLO: ¿Vas solo? ¿Quieres que te acompañe?
EMILIANO: Te agradezco, Pablo, pero con todo lo de ayer, deberías
quedarte, por si surge algo. En ese caso, me llaman y me vengo de volada...
PABLO: Está bien... Bueno, voy a salvar a mi hermana de mi papá, nos
vemos más tarde o mañana...
EMILIANO: Gracias por ofrecerte, de verdad... (Pablo sonríe y se va) Por
cierto, par de mensos, mañana llega Benito, el caballo de mi campeón, así que
cuando lo dejen, voy a necesitar que lo chequen. ¿Me hacen el favor? Es que ya
hablé a la cuadra donde lo tienen y lo van mandar cuando yo esté en el DF. (Saca
su billetera y les da dinero) Con eso pagan todo...
CHAVA: Está bien, Nano...
EMILIANO: Francisco los va a adorar, muchachos, no saben lo que es
CHAVA: Si es tu hijo y tiene tu madera, en un día, ya va a ser de los
nuestros...
En el despacho, mientras checaban los números mensuales de la hacienda,
Caro le decía a su papá que iba a pasar la noche en la ciudad, claro, si Pablo
estaba de acuerdo. Como excusa, le dijo que tenía que pasar a ver a sus hijos,
cosa que iba a hacer si o si y que además, necesitaba realizar un encargo
personal y ver a una amiga que se acababa de separar
FELIPE: ¿Quién se separó? ¿Marga? ¿Volvió a México?
FELIPE: Menos mal, ese par son el uno para el otro y deben seguir
juntos. Además, tu ahijado es chiquito y necesita a sus papás unidos. (La mira)
Pues, si tu hermano no se opone, ve tranquila.
PABLO: (Entró y escuchó la última parte) ¿Si no me opongo a qué?
CAROLINA: A que me ausente unas horas, me voy a la ciudad a ocuparme de
unos asuntos...
PABLO: ¿Cuándo?
CAROLINA: Esta noche...
PABLO: (Sonríe) ¿Y cuáles son esos asuntos?
FELIPE: (Ojeando un folder) Ver a mis nietos, un asunto personal y
visitar a una amiga que se separó...
PABLO: ¿Marga y Pedro se separaron?
CAROLINA: No, no son ellos...
FELIPE: (Seguía con el folder) Al parecer, tiene amigas que no conocemos
PABLO: (Sonríe, muy socarrón, mirando a su hermana) ¿Será EMILIA?
FELIPE: ¿Quién es Emilia?
PABLO: Una antigua compañera de la universidad... ¿Es ella, Caro?
CAROLINA: Ajá...
PABLO: Pobre, qué mal que se separe... ¡Ya se! ¿Por qué no te vas con
Nano?
FELIPE: ¿Él se va?
PABLO: Si, me acaba de contar que llega su hijo y va a buscarlo...
FELIPE: ¿Quién lo autorizó?
PABLO: (Mira a Pampa) Nadie, papá, él no es uno de los empleados. Trabaja
con nosotros, no para nosotros y tiene otro tipo de horarios y puede
ausentarse. No es vaquero, es adiestrador, no lo olvides. Si colabora con los
demás, es porque no le gusta estar sin hacer nada
FELIPE: Eso es cierto y si, hija, si ese muchacho se va, prefiero que
viajes con él, me va a tranquilizar que no te vayas sola. (Se para) Voy a
hablar con su madre, niños y con el contador Contreras, permiso (Sale)
PABLO: ¿Así que Emilia se separó? ¡No me digas! (Se ríe con ganas)
CAROLINA: Cállate, menso y gracias...
PABLO: De nada, tonta y aunque no se por qué lo ocultas, cuenta conmigo
para vivir tu gran amor... (Sigue riéndose)
CAROLINA: Ya no te rías, voy a preparar el equipaje... (Le da un sape y
sale)
PABLO: (Suspira) Eso te ganas por ser el hermano del año, Pablo...
AURORA: (Golpea) Joven Pablo, lo busca la doctora Celia, ¿la hago pasar?
PABLO: Si, si, claro…
AURORA: En un momento... (Sale)
CELIA: (Entra) Buenas tardes, señor Mouriño...
PABLO: El señor Mouriño es mi papá, puedes llamarme Pablo y toma
asiento, por favor, ¿se te ofrece algo de tomar?
CELIA: Un refresco, si puede ser...
PABLO: Por supuesto, ya vengo (Sale y vuelve unos minutos después con lo
que Celia había pedido) Tome su refresco, señorita
CELIA: Llámeme Celia...
PABLO: Bonito nombre (Sonríe) ¿En qué puedo ayudarte, Celia?
CELIA: Mire, la verdad es que lo que voy a hacer, es un poco atrevido, pero
dado que no hay alternativa, seré directa. Después de un año trabajando por la
zona, me di cuenta que el 90% de las personas que se atienden en el hospital,
son los trabajadores de su hacienda, de Terranova, de los Navarro y los
Almeyda. Además, por lo que me explicaron, son las únicas que se conectan entre
si. O sea, las cuatro, en algún punto, tienen linderos compartidos y pues,
estoy queriendo abrir un dispensario, para aliviar el ajetreo del hospital de
La Cruz, que es bastante. De ese modo, los trabajadores de las cuatro
haciendas, se pueden atender allí, en vez de hacer el viaje largo. Eso siempre
y cuando, no sean casos de alta complejidad
PABLO: Me parece buena idea, pero, ¿qué tenemos que ver nosotros con
eso?
CELIA: Que la única hacienda que linda con las otras tres, es esta. Los
demás, lindan con una o la otra y eso convierte a Santa Cecilia en el sitio
idóneo para asentar el dispensario. Hablé con los otros hacendados y los tres
están de acuerdo en financiarlo, si ustedes ceden ese sector del terreno. Hasta
donde se, aquella zona no está en uso y pues, francamente, sería magnífico
poder emplazarlo allí. Pero eso siempre y cuando su familia esté de acuerdo
PABLO: Por mí te decía ya que sí, pero tengo que consultarlo con mi
familia y hasta hacerlo, no puedo darte una respuesta...
CELIA: Entiendo perfectamente, es lo lógico, esas decisiones son de
todos. Déjeme explicarle mejor, para que pueda darles una perspectiva más
amplia y cuando tenga una respuesta, llámeme a este número (le da una tarjeta y
le sonríe)
PABLO: Ya mismo les consulto…
CELIA: No es para ahora mismo… (Lo mira) Una pregunta, ¿podría hablar
con Emiliano y su hermana Carolina? Es que el otro día estuve un poco grosera
con ellos y quería disculparme
PABLO: Claro, aunque no se dónde andan, deja y los busco...
CELIA: No hace falta que se moleste, cuando los vea, yo les hablo y una
cosa más, si su familia lo desea, el director del hospital es quien encabeza el
proyecto del dispensario y puede venir él a hablar con todos. Me envió a mí porque
de realizarse, sería yo quien estaría a cargo. Tal vez, si escuchan al doctor
Paves, sea más sencillo que se definan
PABLO: ¿Puedo preguntarte algo yo?
CELIA: Claro, dígame
CELIA: Claro, dígame
PABLO: ¿Te gustaría cenar hoy conmigo?
CELIA: Pues, es mi día libre y mañana trabajo por la tarde, así que, acepto… (Sonríe) Recuerde decir lo del doctor Paves…
CELIA: Pues, es mi día libre y mañana trabajo por la tarde, así que, acepto… (Sonríe) Recuerde decir lo del doctor Paves…
PABLO: Yo les digo, no te preocupes (Sonríe) ¿Entonces te recojo a las
ocho?
CELIA: Voy a estar contando los minutos... (Le toma la mano y le quita
la tarjeta, para escribirle su dirección al dorso) Es fácil llegar, vivo a tres
calles del hospital
PABLO: Perfecto
CELIA: ¿Y si en vez de salir a cenar, te cocino yo?
PABLO: Eso me encantaría de sobre manera (Sonríe y al coger la tarjeta,
también toma su mano y la besa)
CELIA: (Devuelve la sonrisa) ¿Cuál es tu plato preferido?
PABLO: La pasta, me fascina...
CELIA: Pasta será, pues, tú lleva el vino... (Se pone de pie) Te espero
a las ocho...
PABLO: Allí estaré (Se levanta) Vamos, te acompaño...
CELIA: (Salen y van hasta su carro) No llegues tarde, el postre es
caliente y si se enfría, no va a tener gracia... (Lo saluda con un beso en la
comisura de los labios y sube al carro)
PABLO: Hasta las ocho, buen viaje, conduce con cuidado…
CELIA: Así lo haré (Sonríe por última vez y arranca)
EMILIANO: (Había visto la escena desde los potreros) Eso no me gusta
nada de nada...

Es Pablo ya cayo en la redes de Cecia lo va a engatuzar... jajajaja se separo tu amiga Emilia? jaja nada tonto este Pablo
ResponderBorrarEs un hermano cómplice, pero es tonto para algunas cosas, me parece, jajajajjajajajajajaja
BorrarSi si tonto para darse cuenta de que Celia lo esta usando jajajaja
BorrarTonto para lo que le conviene, jjajajjajaa
BorrarEmilia, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, amo a Pablo... Celia, desgraciadita xD
ResponderBorrarTodas amamos a Pablo, pero Jano es mío!!!!!!!!!!
BorrarHay por dios pobre Pablo calló en las redes de Cecilia o será al contrario jajajajajajaja
ResponderBorrarHay que esperar y ver, muajajajaja
BorrarEmiliano tiene un sexto sentido genial jajajaja
ResponderBorrarPos sip!
Borrar