martes, 27 de agosto de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 043



Salvador y Efraín, limaban los últimos palos y vieron a Emiliano acercase junto a Pablo

CHAVA: Ahí viene Nano, Frito...
EFRAÍN: ¡No me digas así, tarugo!
CHAVA: ¿Por qué no? Jajajaja
PABLO: Hola, muchachos, ¿cómo va el trabajo?
CHAVA: Bien, patrón, el Nano se organiza como nadie y ahora hacemos todo mucho más rápido
EMILIANO: Es porque estoy acostumbrado...
EFRAÍN: ¡El que sabe, sabe!
PABLO: Eso es cierto (Palmea el hombro de su cuñado) No hay nadie como Nano...
EMILIANO: No exageren... (Checa unos planos y se los muestra a Pablo) Mira, mi idea es esta, por eso el cambié la disposición del espacio. Si modificamos aquellos obstáculos y los acomodamos así, el campo cumple con las reglas de competencia y no es necesario usar más terreno.
CHAVA: Sería un trastorno preparar la tierra para ampliarlo
PABLO: ¿Por qué?
EFRAÍN: Es tierra muy dura, difícil de trabajar, patrón
EMILIANO: Efectivamente...
PABLO: Ustedes son los expertos, además si mi hermana está de acuerdo, me parece más que bien...
EFRAÍN: ¡¡Ufff!! La patrona casi que se desmaya cuando lo vio, jajajaja, estaba muy contenta
CHAVA: Creo que no la veía tan feliz desde que el patroncito Augusto vivía...
EMILIANO: (Sonríe) Debió ser un gran hombre, todos hablan maravillas de él
CHAVA: Era un hombrote, un patrón de esos que parece amigo de uno
EFRAÍN: Si, cierto. Siempre sonriendo, con buenos tratos, hasta almorzaba con nosotros y nos contaba cosas...
EMILIANO: ¿Qué cosas?
EFRAÍN: (Chava lo codea) ¿Qué?
PABLO: Eso, ¿qué cosas?
CHAVA: (Mira su amigo) Cosas de sus viajes y de cómo iba a ser ingeniero y cambió por la patrona, para que Don Felipe lo aceptara...
EMILIANO: ¿No lo aceptaba?
PABLO: No era eso, para nada, este par debió entender mal el cuento. Lo que pasó fue que Augusto era cadete de la empresa de la ciudad y cuando estaba empezando la carrera, conoció a mi hermana. Habló con mi papá y le dijo que la amaba y pues, el viejo le dio una oportunidad de progreso en el negocio. Fue por ayudarlo, no porque no aceptara su relación con Pampa. Augusto descubrió su vocación por este mundo y decidió ser ingeniero agrónomo
CHAVA: Pues, eso mismo
EFRAÍN: Tú cuentas todo mal, soquete
EMILIANO: Ahhhh… (Sonríe)
CHAVA: ¿Y tú por qué te ríes así, Nano?
EMILIANO: Porque me gustan las historias de amor, Salvadoreño...
CHAVA: No me digas así
EFRAÍN: Jajajaja, ahora si, soquete, tú me vuelves a decir Frito y yo que te digo Salvadoreño
CHAVA: ¿Por qué no cerraste el pico, Nano?
EMILIANO: A ti te gusta ponerle apodos a todo el mundo, así que aguantas, hocicón, jajajaja
PABLO: (Se ríe) Se ve que se llevan bien y eso hace que el trabajo sea mucho más llevadero...
CHAVA: Aquí siempre se trabaja bien, patrón
PABLO: Lo que sea, pero trabajar es tan feo, que nos tienen que pagar para que lo hagamos, ¿no?
EFRAÍN: ¡Pos si! Jajajaja
EMILIANO: Bueno, dicharacheros, a poner los palos en su sitio que en un rato me voy a la ciudad y quiero dejarlo terminado
PABLO: ¿A qué vas a la ciudad, Nano?
EMILIANO: (Sonríe, feliz) Mañana llega mi hijo y voy a buscarlo, pero tengo varias cosas que hacer antes y por eso prefiero dormir allá...
PABLO: ¿Vas solo? ¿Quieres que te acompañe?
EMILIANO: Te agradezco, Pablo, pero con todo lo de ayer, deberías quedarte, por si surge algo. En ese caso, me llaman y me vengo de volada...
PABLO: Está bien... Bueno, voy a salvar a mi hermana de mi papá, nos vemos más tarde o mañana...
EMILIANO: Gracias por ofrecerte, de verdad... (Pablo sonríe y se va) Por cierto, par de mensos, mañana llega Benito, el caballo de mi campeón, así que cuando lo dejen, voy a necesitar que lo chequen. ¿Me hacen el favor? Es que ya hablé a la cuadra donde lo tienen y lo van mandar cuando yo esté en el DF. (Saca su billetera y les da dinero) Con eso pagan todo...
CHAVA: Está bien, Nano...
EMILIANO: Francisco los va a adorar, muchachos, no saben lo que es
CHAVA: Si es tu hijo y tiene tu madera, en un día, ya va a ser de los nuestros...

En el despacho, mientras checaban los números mensuales de la hacienda, Caro le decía a su papá que iba a pasar la noche en la ciudad, claro, si Pablo estaba de acuerdo. Como excusa, le dijo que tenía que pasar a ver a sus hijos, cosa que iba a hacer si o si y que además, necesitaba realizar un encargo personal y ver a una amiga que se acababa de separar

FELIPE: ¿Quién se separó? ¿Marga? ¿Volvió a México?
CAROLINA: No, pa, Marga y Pedro siguen casados y en Texas, es una amiga que no conoces
FELIPE: Menos mal, ese par son el uno para el otro y deben seguir juntos. Además, tu ahijado es chiquito y necesita a sus papás unidos. (La mira) Pues, si tu hermano no se opone, ve tranquila.
PABLO: (Entró y escuchó la última parte) ¿Si no me opongo a qué?
CAROLINA: A que me ausente unas horas, me voy a la ciudad a ocuparme de unos asuntos...
PABLO: ¿Cuándo?
CAROLINA: Esta noche...
PABLO: (Sonríe) ¿Y cuáles son esos asuntos?
FELIPE: (Ojeando un folder) Ver a mis nietos, un asunto personal y visitar a una amiga que se separó...
PABLO: ¿Marga y Pedro se separaron?
CAROLINA: No, no son ellos...
FELIPE: (Seguía con el folder) Al parecer, tiene amigas que no conocemos
PABLO: (Sonríe, muy socarrón, mirando a su hermana) ¿Será EMILIA?
FELIPE: ¿Quién es Emilia?
PABLO: Una antigua compañera de la universidad... ¿Es ella, Caro?
CAROLINA: Ajá...
PABLO: Pobre, qué mal que se separe... ¡Ya se! ¿Por qué no te vas con Nano?
FELIPE: ¿Él se va?
PABLO: Si, me acaba de contar que llega su hijo y va a buscarlo...
FELIPE: ¿Quién lo autorizó?
PABLO: (Mira a Pampa) Nadie, papá, él no es uno de los empleados. Trabaja con nosotros, no para nosotros y tiene otro tipo de horarios y puede ausentarse. No es vaquero, es adiestrador, no lo olvides. Si colabora con los demás, es porque no le gusta estar sin hacer nada
FELIPE: Eso es cierto y si, hija, si ese muchacho se va, prefiero que viajes con él, me va a tranquilizar que no te vayas sola. (Se para) Voy a hablar con su madre, niños y con el contador Contreras, permiso (Sale)
PABLO: ¿Así que Emilia se separó? ¡No me digas! (Se ríe con ganas)
CAROLINA: Cállate, menso y gracias...
PABLO: De nada, tonta y aunque no se por qué lo ocultas, cuenta conmigo para vivir tu gran amor... (Sigue riéndose)
CAROLINA: Ya no te rías, voy a preparar el equipaje... (Le da un sape y sale)
PABLO: (Suspira) Eso te ganas por ser el hermano del año, Pablo...
AURORA: (Golpea) Joven Pablo, lo busca la doctora Celia, ¿la hago pasar?
PABLO: Si, si, claro…
AURORA: En un momento... (Sale)
CELIA: (Entra) Buenas tardes, señor Mouriño...
PABLO: El señor Mouriño es mi papá, puedes llamarme Pablo y toma asiento, por favor, ¿se te ofrece algo de tomar?
CELIA: Un refresco, si puede ser...
PABLO: Por supuesto, ya vengo (Sale y vuelve unos minutos después con lo que Celia había pedido) Tome su refresco, señorita
CELIA: Llámeme Celia...
PABLO: Bonito nombre (Sonríe) ¿En qué puedo ayudarte, Celia?
CELIA: Mire, la verdad es que lo que voy a hacer, es un poco atrevido, pero dado que no hay alternativa, seré directa. Después de un año trabajando por la zona, me di cuenta que el 90% de las personas que se atienden en el hospital, son los trabajadores de su hacienda, de Terranova, de los Navarro y los Almeyda. Además, por lo que me explicaron, son las únicas que se conectan entre si. O sea, las cuatro, en algún punto, tienen linderos compartidos y pues, estoy queriendo abrir un dispensario, para aliviar el ajetreo del hospital de La Cruz, que es bastante. De ese modo, los trabajadores de las cuatro haciendas, se pueden atender allí, en vez de hacer el viaje largo. Eso siempre y cuando, no sean casos de alta complejidad
PABLO: Me parece buena idea, pero, ¿qué tenemos que ver nosotros con eso?
CELIA: Que la única hacienda que linda con las otras tres, es esta. Los demás, lindan con una o la otra y eso convierte a Santa Cecilia en el sitio idóneo para asentar el dispensario. Hablé con los otros hacendados y los tres están de acuerdo en financiarlo, si ustedes ceden ese sector del terreno. Hasta donde se, aquella zona no está en uso y pues, francamente, sería magnífico poder emplazarlo allí. Pero eso siempre y cuando su familia esté de acuerdo
PABLO: Por mí te decía ya que sí, pero tengo que consultarlo con mi familia y hasta hacerlo, no puedo darte una respuesta...
CELIA: Entiendo perfectamente, es lo lógico, esas decisiones son de todos. Déjeme explicarle mejor, para que pueda darles una perspectiva más amplia y cuando tenga una respuesta, llámeme a este número (le da una tarjeta y le sonríe)
PABLO: Ya mismo les consulto…
CELIA: No es para ahora mismo… (Lo mira) Una pregunta, ¿podría hablar con Emiliano y su hermana Carolina? Es que el otro día estuve un poco grosera con ellos y quería disculparme
PABLO: Claro, aunque no se dónde andan, deja y los busco...
CELIA: No hace falta que se moleste, cuando los vea, yo les hablo y una cosa más, si su familia lo desea, el director del hospital es quien encabeza el proyecto del dispensario y puede venir él a hablar con todos. Me envió a mí porque de realizarse, sería yo quien estaría a cargo. Tal vez, si escuchan al doctor Paves, sea más sencillo que se definan
PABLO: ¿Puedo preguntarte algo yo?
CELIA: Claro, dígame
PABLO: ¿Te gustaría cenar hoy conmigo?
CELIA: Pues, es mi día libre y mañana trabajo por la tarde, así que, acepto… (Sonríe) Recuerde decir lo del doctor Paves…
PABLO: Yo les digo, no te preocupes (Sonríe) ¿Entonces te recojo a las ocho?
CELIA: Voy a estar contando los minutos... (Le toma la mano y le quita la tarjeta, para escribirle su dirección al dorso) Es fácil llegar, vivo a tres calles del hospital
PABLO: Perfecto
CELIA: ¿Y si en vez de salir a cenar, te cocino yo?
PABLO: Eso me encantaría de sobre manera (Sonríe y al coger la tarjeta, también toma su mano y la besa)
CELIA: (Devuelve la sonrisa) ¿Cuál es tu plato preferido?
PABLO: La pasta, me fascina...
CELIA: Pasta será, pues, tú lleva el vino... (Se pone de pie) Te espero a las ocho...
PABLO: Allí estaré (Se levanta) Vamos, te acompaño...
CELIA: (Salen y van hasta su carro) No llegues tarde, el postre es caliente y si se enfría, no va a tener gracia... (Lo saluda con un beso en la comisura de los labios y sube al carro)
PABLO: Hasta las ocho, buen viaje, conduce con cuidado…
CELIA: Así lo haré (Sonríe por última vez y arranca)
EMILIANO: (Había visto la escena desde los potreros) Eso no me gusta nada de nada...

10 comentarios:

  1. Es Pablo ya cayo en la redes de Cecia lo va a engatuzar... jajajaja se separo tu amiga Emilia? jaja nada tonto este Pablo

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Es un hermano cómplice, pero es tonto para algunas cosas, me parece, jajajajjajajajajajaja

      Borrar
    2. Si si tonto para darse cuenta de que Celia lo esta usando jajajaja

      Borrar
    3. Tonto para lo que le conviene, jjajajjajaa

      Borrar
  2. Emilia, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, amo a Pablo... Celia, desgraciadita xD

    ResponderBorrar
  3. Hay por dios pobre Pablo calló en las redes de Cecilia o será al contrario jajajajajajaja

    ResponderBorrar