martes, 13 de agosto de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 006



La voz de su hijo, puso a Emiliano muy feliz, lo extrañaba muchísimo y aunque hacía apenas unos días que se había ido, ya lo quería tener de regreso.

EMILIANO: Hola, hijo, ¿cómo la estás pasando?
FRANCISCO: Bien, los abuelos me van a llevar a la playa.
EMILIANO: Me alegro, campeón, los obedeces, ¿va?
FRANCISCO: Claro, pa, ¡nos vemos la otra semana para ir al establo!
EMILIANO: Así va a ser, hijo. Te extraño y te amo
FRANCISCO: Y yo a ti, pa, cuando regresemos de la playa, te llamo
EMILIANO: Anda y me cuentas todo. Adiós... (Corta y entra Pablo con el agua y el analgésico)
PABLO: Toma...
EMILIANO: Gracias... (Bebe agua, pero no se siente nada bien y se le nota) ¿Qué demonios me pasa?
PABLO: Voy a llamar al médico, Caro...
EMILIANO: No es necesario, ya se me va a pasar...
CAROLINA: Pablo, llámalo y dile que venga en cuanto pueda (Emiliano iba a decir algo, pero no lo dejó) No digas nada, es necesario que te vea un doctor...
EMILIANO: (No podía dejar de mirarla. Sonríe) ¡Menuda visita la mía! Gracias...
CAROLINA: De nada, ahora recuéstate y cierra los ojos, porque si no, no se te va a aliviar el dolor
EMILIANO: (Lo hace mientras Pablo los mira, se ríe para sus adentros y sale) Oye, ¿todos los que vienen hacen este mismo y tristísimo papel, o soy yo solamente?
CAROLINA: Lamento decirte que eres el único, jajajaja
EMILIANO: (Reacomodándose sobre las piernas de Caro que le seguía pasando la toalla húmeda en la nuca y en las sienes) ¡Dios, qué patético debo parecerte!...
CAROLINA: ¿Patético por qué?
EMILIANO: (Algo en ella lo tenía fascinado) Por esto, soy una piltrafa humana...
CAROLINA: Ay, por favor, Emiliano, las personas no son piltrafas por sentirse mal a causa de un motivo externo, no seas ridículo…
EMILIANO: Jajajaja, ¡menos mal! (La mira) Me caes muy bien, Carolina, hay algo en tu mirada que me hace sentirme cómodo a tu lado... Es como sentirme bienvenido. Gracias
CAROLINA: Eres bienvenido, Emiliano Iturbe, ahora has silencio y cierra los ojos...
EMILIANO: Es Iberbia, jajajaja, pero te lo perdono. Digo, me apapachas tanto que puedes rebautizarme... (Cierra los ojos y se estremece al sentir las manos de Caro, acariciándolo) Mmmmm...
CAROLINA: Jajajaja, perdón, confundí el apellido, jajajaja, ¿te sientes un poco mejor?
EMILIANO: Si, el mareo va cediendo...
CAROLINA: Eso es buena señal
EMILIANO: Ya lo creo... (Vuelve Pablo)
PABLO: Como en media hora viene el médico, pero le expliqué y me dijo que lo más probable es que esté un poco deshidratado. Aurora le está preparando jugo de frutas frescas, en seguida lo trae
CAROLINA: Está bien, siendo así, te dejo con Pablo, yo voy a ver dónde están los niños...
PABLO: (Inevitablemente, Nano hace una especie de puchero y aunque Caro no lo nota, Pablo si) Deja, yo busco a mis sobrinos. Al fin que Jano quiere que lo lleve a ver a Esfinge.
EMILIANO: ¿Esfinge?
PABLO: Si, el caballo consentido del mounstrito ese, jajajaja, dice que él lo va a domar...
EMILIANO; ¿Es bravo?
PABLO: ¿Quién? ¿El animal o mi sobrino?
CAROLINA: Pablo, eres un menso. (A Nano) Esfinge es un pura sangre español, mi difunto esposo lo compró el día que Jano nació, pero nadie ha podido domarlo...
PABLO: (Se ríe) Igual que Jano, de pura sangre e indomable... ¿Hijo de quién será?...
CAROLINA: ¡¡Ya, Pablo!! Anda y ve a ver que está haciendo tu sobrino, y de paso, le echas un ojo a la princesa...
PABLO: Me van a faltar como seis ojos más para vigilar a ese par, pero lo haré... Nos vemos al rato, madre de los mounstros...

Los tres rieron juntos y un rato más tarde llegó el médico, quien recomendó que Emiliano hiciera reposo. Por lo tanto, ese día lo pasó allí. A la hora de la cena, Francisco lo llamó y conversaron largamente. Después de la comida, él y Caro salieron a caminar un poco, el aire fresco le sentaba bien al enfermo. Cerca de la entrada a la casa grande, un carro se detuvo y Santiago Terranova bajó del mismo.

SANTIAGO: (Acercándose a los otros dos) ¡Pampa!
CAROLINA: Buenas noches, señor Terranova, ¿qué lo trae por mi hacienda?

A Emiliano, escuchar ese apellido, le hizo hervir la sangre. Era el mismo tipo que tenía Gabriel en sus fotos y en los usb, el probable asesino de su amigo y de Augusto. Lo miró detenidamente, conteniendo las ganas de matarlo ahí mismo...

SANTIAGO: (Viendo a Nano) ¿Quién es el señor?

Los dos hombres se miraban con sumo rechazo, Emiliano porque sabía quién era Terranova y Santiago, porque no toleraba que un tipo le rondara a Carolina, estaba obsesionado con ella, pero tenía que disimular, aunque su temperamento, haría que su recelo quedara en evidencia…

CAROLINA: Un amigo de la familia, pero eso no le importa… ¿Por qué está aquí?
EMILIANO: Dile la verdad, Caro... (Le tocó la mano para que ella le siguiera el juego) Es probable que sea medio hermano de Augusto, señor y por eso estoy en esta hacienda.
SANTIAGO: ¿Medio hermano de Augusto?
EMILIANO: Si, lo que oye... (Se pone entre Terranova y Caro, como protegiéndola) Le preguntaron qué hace aquí
CAROLINA: (Santiago no respondía) No tengo todo el día, señor Terranova…
SANTIAGO: (Mirando a Nano) Quería hablarle de las tierras que insisto en comprarle...

Carolina se molesta, el tipo no entendía que no y eso la ofuscaba demasiado

EMILIANO: (Dándose cuenta del malestar de Pampa) ¿Qué pasa, Caro? ¿De qué habla este señor?
CAROLINA: (Mirando a Santiago) De algo que no va a suceder nunca… Por mucho que insista, no le voy a vender ni un pedazo de mis tierras, señor Terranova, ya estoy cansada de que no entienda un NO como respuesta...
SANTIAGO: (En un arrebato, la toma con fuerza de los brazos) Tiene que venderme
EMILIANO: (Le agarra las manos y las quita de encima de Pampa) No se atreva a hacer eso de nuevo, porque se va a arrepentir, Terranova... (Su mirada le indicaba a Santiago que no era broma) Tome su distancia de la señora...
CAROLINA: Espera, Emiliano (Lo aparta y se acerca a Terranova, le da una cachetada) Que sea la última vez que me trata así ¿me escuchó? Yo no soy una de sus empleadas, señor Terranova, a mí me respeta  Ahora me hace el favor y se larga de mi hacienda a la de ¡¡YA!!
SANTIAGO: (Estaba cabreado) Es que necesito esa parcela...
EMILIANO: ¿No la oyó? ¡Lárguese de aquí!
SANTIAGO: Ya me voy...
CAROLINA: ¡Qué se largue he dicho, no quiero escucharlo más!...
EMILIANO: (Se interpone de nuevo entre ambos) Se va o lo saco, usted elige...
SANTIAGO: Esto no queda así (Se va y sale a toda velocidad en el carro)
EMILIANO: (A Caro) ¿Estás bien?
CAROLINA: Sí, aunque no entiendo tanto interés en mis tierras
EMILIANO: (Sospechaba el por qué, aunque no podía decir nada todavía) Ambición, esa gente es codiciosa, probablemente quiera que su hacienda tenga mayor superficie de la que ya tiene.
CAROLINA: Pues, no lo va a conseguir con mis tierras, ¿seguimos paseando?
EMILIANO: (Le sonríe) No me lo pierdo por nada del mundo... (Le ofrece el brazo) Usted me lleva, señora...
CAROLINA: (Devuelve el gesto, toma el brazo y se encaminan) Lo llevo, señor...
EMILIANO: (Caminaban pausadamente, disfrutando cada segundo. Se agradaban mucho, era una cuestión de piel. Caro le preguntaba por la madre de Francisco) Es una mujer rara, jajajaja... No se, desde el divorcio está muy cambiada.
CAROLINA: ¿Cómo así?
EMILIANO: Seca, distante, enojada todo el tiempo conmigo. Ella no quería divorciarse, pero lo nuestro no daba para más
CAROLINA: ¿Podría ser que aún te ame y que no pueda estar sin ti y que por eso se enoje todo el tiempo?
EMILIANO: No, Carolina, el amor entre nosotros se esfumó hace años. Se enoja porque no vuelvo con ella. Lo único positivo en su actitud, es que deja a Francisco fuera de esas cosas, en la relación con mi hijo no interfiere.
CAROLINA: Es un paso importante, puede que esté sufriendo y por eso se enoja, pero ¿cómo te diste cuenta de que el amor se había esfumado?
EMILIANO: Nos divorciamos hace casi dos años, ya debería estar adaptada, para mí tampoco fue fácil, yo me casé pensando que íbamos a estar juntos toda la vida... (Se detiene y mira a Caro) Tú amaste a Augusto, probablemente aún lo hagas, así que esto no será desconocido para ti. ¿Recuerdas cómo es dormir sin la persona que amas a tu lado en la cama? Digo, mientras están juntos...
CAROLINA: Es como si nos faltara algo y no pudieras dormir sin ese alguien...
EMILIANO: Exacto. ¿Y dormir junto a alguien que no amas y cuya compañía te pone de mal humor y te desgasta?
CAROLINA: Eso no lo se, no lo viví nunca
EMILIANO: Es insoportable. Eso nos pasaba a los dos, no nos aguantábamos más. Llegamos al punto de buscar excusas para dormir en recámaras separadas. Cuando yo me iba de la ciudad por trabajo, era como irme de vacaciones, me sentía relajado, tranquilo y a ella le pasaba igual. Cada vez que nos dábamos cuenta que teníamos que pasar la noche juntos, nos cambiaba la cara, el gesto de molestia era muy evidente. Al final, parecíamos dos desconocidos bajo el mismo techo y eso le hacía mal a mi hijo.
CAROLINA: Debía de ser muy incómoda esa situación, entiendo por qué tomaste esa decisión de separarte... ¿No has encontrado a tu verdadero amor, todavía?
EMILIANO: (Sonríe) La vida es muy curiosa, ¿no crees? Esa mujer está cerca, lo se, lo presiento, mucho más cerca de lo que puedes imaginar... Dime una cosa, ¿cómo defines el amor?
CAROLINA: El amor no tiene palabras que lo definan, va más allá de eso. Es un sentimiento que se demuestra día a día, con acciones, no podría definir con palabras el amor, pero tú,  ¿cómo lo definirías?
EMILIANO: Yo creo que amas verdaderamente a alguien, cuando sabes que podrías pasar todas y cada una de las noches de tu vida, simplemente, contemplándola al dormir... Como bien lo dices, el amor se siente, sin palabras y esa es precisamente su magia. (La vuelve a mirar detenidamente) Cuando te enfrentas a una mirada que te lo dice todo, sin decir nada, tú y esa persona, se aman... (Los dos seguían mirándose)
CAROLINA: Se aman sin poder remediarlo y aunque luchen contra su amor o no se entreguen a él, el amor siempre gana…
EMILIANO: Una persona no lucha contra el amor, Caro. Lucha contra los miedos, si, pero no contra el sentimiento en sí mismo.
CAROLINA: Puede que tengas razón...
EMILIANO: La tengo (Involuntariamente, ambos acercan sus rostros) El amor te lleva, es indomable, aunque no hagas nada al respecto de lo que sientes, aunque te tragues las ganas de estar con quien amas, el sentimiento sigue ahí, inamovible
CAROLINA: Inamovible...
EMILIANO: (Más cerca) Creciendo dentro del pecho y haciendo que el corazón galope en nuestro interior. Nos provoca escalofríos, nos sudan las manos y temblamos al estar frente a esa mirada que nos atraviesa, dejándonos en evidencia y sólo podemos pensar en una cosa… (Ya estaban casi besándose, temblando los dos)
CAROLINA: Estar todo el tiempo al lado de esa persona...
EMILIANO: Y abrazarla, protegerla, hacerla feliz... (Se miraban las bocas con deseos de besarse) Te genera una electricidad y en esa descarga, todo tu cuerpo se concentra en la boca y...
CAROLINA: Y en sus labios, en no dejar que se escape nunca más de tu lado y que te bese hasta que la vida se los lleve…
EMILIANO: Mejor dicho, imposible...

2 comentarios: