La ciudad de México estaba como de costumbre, hecha un
caos, con la gente apurada, yendo y viniendo con urgencia y hasta cierto
malestar.
En la casa de los Mouriño, sin embargo, el ambiente
era otro. Felipe había cerrado un nuevo negocio y era enorme…
FELIPE: (Hablándole a Pablo e Isabel) ¡¡Por fin!!
FELIPE: (Hablándole a Pablo e Isabel) ¡¡Por fin!!
PABLO: ¿Por fin, qué, pa?
FELIPE: Pude cerrar el negocio con el Hipódromo de
Palermo, hijo…
PABLO: ¿De verdad, papá?
FELIPE: ¡Si, campeón! Tenemos que viajar ya mismo y
preparar los ejemplares que vamos a mandar de La Pampa a Buenos Aires, los
quieren para dentro de dos semanas.
PABLO: ¡Buenísimo, viejo! ¡Te felicito!
ISABEL: ¡Ese es mi esposo! (Los dos besan a Felipe)
FELIPE: De hecho, quieren que mandemos algunos
ejemplares de Santa Cecilia, así que voy a llamar a Carolina para que vaya
viendo cuáles serán los elegidos…
PABLO: ¿Los de aquí también los quieren en quince
días?
FELIPE: No, primero van a probar los de allá y si todo
sale bien, nos comprarán los de México, pero por eso mismo, hay que estar
preparados.
ISABEL: Entonces no la llames, ya le contarás mañana
que vayamos a la hacienda.
FELIPE: ¿Estás loca, mujer? ¡Claro que le voy a
contar! Parte de la negociación la llevó nuestra Pampa, Isabel
PABLO: Si, ma, en el viaje que hizo hace unos meses.
ISABEL: Siendo así, llámale y dale la buena nueva,
pues
FELIPE: ¡Ya mismo! (Busca el teléfono y marca)
CAROLINA: (Se sienta atiende la llamada) Hacienda Santa Cecilia…
CAROLINA: (Se sienta atiende la llamada) Hacienda Santa Cecilia…
FELIPE: ¿Pampa?
CAROLINA: Hola, pa, ¿cómo estás?
FELIPE: Feliz, hija, tengo una noticia sensacional…
CAROLINA: (Mientras escuchaba a su papá, su sonrisa se
agrandaba) ¡¡Pa, eso es increíble!!
FELIPE: Lo es, hija y es todo mérito tuyo, mi amor…
CAROLINA: Para nada, es todo trabajo en equipo
FELIPE: ¿Vas a viajar tú?
CAROLINA: No, sabes que no lo voy a hacer
FELIPE: Si, pero tenía que preguntar…
CAROLINA: ¿Lo demás sigue bien?
FELIPE: Muy bien, ¿tu hermana?
CAROLINA: También está bien, pero deberías llamarla,
papá, te extraña, le haces falta
FELIPE: No estoy de acuerdo con lo que hizo
CAROLINA: Pero ya está hecho y te necesita cerca, al
igual que yo
FELIPE: ¿A ti te pasa algo más?
CAROLINA: (“Si supieras”, pensó) No, nada, pero eres
mi papá y te quiero cerca
FELIPE: Está bien, hija, intentaré pasar aunque sea
algunas horas mañana y almuerzo con las dos…
CAROLINA: Gracias, pa, te amo
FELIPE: Y yo a ti, te cuidas y hasta mañana… (Cuelga)
Pampa se estiró en su silla, pensando en qué habría de
nuevo en su encargo a Ruth. Sonrió al recordar lo que su padre acababa de
contarle, pero lo que más ansiosa la tenía era saber que en unos cuantos
minutos, volvería a estar a solas con Nano…
CAROLINA: No puedo estar sintiendo esto, Emiliano y,
¿por qué tienes que ser así? Eres un encantador, un hechicero y yo siento lo
mismo que tú, pero ¿y si te lastiman? ¿Si te hacen lo que a Augusto? (Cogió un
portarretratos del escritorio y lo miró) Ay, Tuto, ¿me lo mandaste tú o qué?...
La hacendada se quedó contemplando la fotografía de su
difunto esposo. Con él, estaban sus hijos y ella, el día del cumpleaños de
Lucía, el último que pasaron juntos…
Serafín le dio el recado a Nano y este, con la
excusa de hacer unas pruebas con “Gardel”, uno de los caballos recién llegados
de Argentina, se alejó mansamente hasta llegar a ese lugar, donde él y Caro, se
encontraban a escondidas del mundo. Pampa apareció un poco después.
CAROLINA: (Viendo que él iba a acercarse demasiado,
se hace para atrás) Espero que lo que te voy a contar, sirva de algo, pero
mantén tu distancia, porque es muy serio
EMILIANO: (Le ve el gesto y se queda en su sitio)
Dime…
CAROLINA: Hace unos años, conocí a una muchacha en
una situación bastante complicada
EMILIANO: ¿Cómo de complicada?
CAROLINA: La querían prostituir a la fuerza y pude
ayudarla. La metieron a un carro y yo lo vi, así que le di un golpe en la
cabeza a uno de los dos que la tenían y me la llevé antes que el otro pudiera
reaccionar.
EMILIANO: ¿Estás segura que era para eso y no un
secuestro exprés o algo así?
CAROLINA: (Asiente) Ella me lo contó. Claro que ese
momento no lo sabía, sólo reaccioné como me dictó mi consciencia.
EMILIANO: Está bien, continúa.
CAROLINA: La muchacha era de pueblo, de una
comunidad de Chiapas para ser más exactos y había llegado al DF en busca de una
tía, pero la mujer murió y ella quedó desamparada y, bueno, tú sabes cómo
trabajan esos malnacidos.
EMILIANO: Comprendo, pero no te sigo
CAROLINA: Quiero explicarte por qué confío tanto en
esa chica, Emiliano
EMILIANO: Ah, ok, prosigue, pues
CAROLINA: Ella se vino conmigo a Santa Cecilia
porque estaba desamparada y no tenía nada, ni a nadie. Al principio, sólo
deambulaba por la hacienda, pero a los pocos días, me pidió que le diera un
trabajo, que le ayudara a prepararse y eso hice
EMILIANO: ¿Qué edad tiene?
CAROLINA: Ahora, 22. Cuando la conocí, apenas 17,
era una niña
EMILIANO: ¡Son unos infelices!
CAROLINA: ¡Lo se! La cosa es que ella terminó la
prepa en el pueblo y justo por esa época, encontré ciertos papeles de Augusto
que, aunque no son prueba de nada, me dejaron en claro, que Terranova andaba en
cosas chuecas y mis satélites, se encendieron
EMILIANO: ¿Cosas cómo cuáles?
CAROLINA: Malversación de fondos. Durante mucho
tiempo, cuando Augusto vivía y hasta unos meses después que mi marido muriera,
Santiago fue tesorero de la Asociación de Ganaderos de la región
EMILIANO: ¿Y robaba?
CAROLINA: Eso parece, pero como te digo, los papeles
de mi esposo, no eran pruebas contundentes, sólo borradores de informes que él
hacía. Después que me contaste todo, pienso que esa información, más detallada,
era parte de lo que le daba a tu amigo
EMILIANO: Puede ser, hay archivos de contabilidad
entre lo que el Tanque me dejó, sólo que no me pareció relevante.
CAROLINA: Habría que revisar todo y muy bien
EMILIANO: Eso creo y eso haremos, pero sigue, ¿qué
pasó con tu amiga?
CAROLINA: Sabiendo que ella me estaba realmente
agradecida y confiando en su lealtad, le pedí que se metiera a trabajar en la
hacienda de Santiago y desde entonces, se volvió mis ojos y oídos en esas tierras.
EMILIANO: ¿Te informa de lo que sucede allí?
CAROLINA: De todo lo que tiene que ver con los
negocios de Santiago. Ya sabes, quién lo visita, qué hablan, quién lo llama y
ese tipo de cosas.
EMILIANO: ¿Y averiguó algo nuevo?
CAROLINA: Parece que si, porque me mandó a decir con
Serafín que necesita hablar conmigo esta noche
EMILIANO: ¿Serafín está al tanto de todo?
CAROLINA: Es su novio, su protector y ella me pidió
que lo incluyéramos, porque Serafín tiene muchos amigos en la otra hacienda y
si algo sale mal y ella estuviera en peligro, alguno de esos muchachos, podrían
ayudar y mucho
EMILIANO: Entiendo, pero hay que ser discretos.
Tenemos que saber quién más está al tanto de la verdadera ocupación de esa
mujer. ¿Cómo se llama?
CAROLINA: Es Ruth, Emiliano, la viste en el velorio,
¿recuerdas?
EMILIANO: Si, si, perfectamente. ¿Qué quieres que
haga yo?
CAROLINA: En principio, te voy a dar todo lo que
tengo de Augusto, para que lo compares con lo que tu amigo te dejó, quizás,
entre todo eso, podamos cerrar más círculos y uno de estos días, sería ideal
que me acompañes a México para que podamos hablar con tu jefe y para que me
muestres lo que tienes de información
EMILIANO: Tengo todo en mi cuarto
CAROLINA: Aquí no, por las dudas, así como yo tengo
a Ruth en Terranova…
EMILIANO: (Termina la frase de Caro) Puede que
alguien de ellos, esté aquí, claro
CAROLINA: Exacto. También quería pedirte que estés
presente cuando Ruth me cuente todo y le expliques a ella y a Serafín quién
eres y por qué estás aquí. Créeme, son de fiar
EMILIANO: Les voy a decir que soy un policía que te
está cuidando, pero nada más. No es necesario que sepan que Terranova mató
gente y que quiso hacer lo mismo contigo
CAROLINA: Está bien, lo haremos a tu modo, por ahora
EMILIANO: ¿Algo más?
CAROLINA: No, eso es todo. No te alejes demasiado de
las caballerizas o del campo de entrenamiento, de modo que al llegar Ruth,
podamos hablar rápido y sin levantar sospechas.
EMILIANO: (Se acerca a ella y la besa, rápido, un
piquito) ¡Si, patrona!
CAROLINA: (Le da un besote) Me gusta que seas
obediente…
Carolina le sonrió con malicia, se subió a Caramelo
y se fue a todo galope. Emiliano se quedó mirándola, embobado.
Leonardo, por su parte, le informaba a Santiago de
los nuevos planes, pero el hacendado, no estaba muy convencido
SANTIAGO: ¡Es muy arriesgado!
LEONARDO: Lo se, pero es eso o tu pellejo, Santiago,
¿qué prefieres perder?
SANTIAGO: Es mucho ganado, ¡una fortuna!
LEONARDO: Si tu cabeza vale menos que esas reses,
dímelo y le comunico al jefe que en vez de envenenar a las bestias, te de un
tiro a ti, en medio de los ojos. Creo que tiene muchas ganas de hacerlo, se va
a poner contento
SANTIAGO: ¡No seas idiota! No se trata de eso, lo
que quiero decir es que por más que metamos veneno en esas tierras y le
inutilicemos los sembrados y matemos a los animales, no hay garantías de que
accedan a vender.
LEONARDO: Dime una cosa. Supongamos que tú tienes un
carro que, nuevo, vale 1000 y alguien te
ofrece 1100 para tenerlo porque es de colección. Ahora, tú te niegas porque ese
carro es importante para ti y anda perfectamente, es una máquina ideal, ¿no?
Pero un día, lo chocas y ya no anda, ni vale lo que solía. ¿Qué harías si una
persona te ofrece el doble de su valor original?
SANTIAGO: (Lo mira) ¿Además de sospechar?
LEONARDO: Si, estúpido.
SANTIAGO: ¡Lo vendo, claro! Pero los Mouriño no son
así
LEONARDO: Los Mouriño, buena o mala gente, son
negociantes y si esa parcela pierde utilidad y valor, no se van a negar a venderla
SANTIAGO: Creo que el problema es que no me la
quieren vender a mí
LEONARDO: ¿Y quién te dijo que la oferta la ibas a
hacer tú, Santiago?

me sorprende la inteligencia de Carolina.....
ResponderBorrary yo pense que iba a pasar otra cosa ajajajaja
esta super buena esta historia ;-)
Qué pensaste que iba a pasar? Jajajaja!!!!!
BorrarMalditos ojala que su plan les salga mal... que bueno que poco a poco tienen pista de las maldades de Santiago y sus ecuases... me gusto el capitulo
ResponderBorrarGracias,Vicky!!!
BorrarAaajjj, como no se mueren, jajajajajajaja. Son unos perrísimos Santiago y su gente mala!!!! Pobre Emiliano, esos besotes de Pampa lo dejan viendo chispas de colores XD
ResponderBorrarLo dejan de varias formas, jajajaja
BorrarYo tambien pense q pasaria algo mas ajjaajjjjajajaja excelente capitulooo!!!:D
ResponderBorrarNo se apaguye, querida Rebe, las cosas pasan en su momento!
BorrarEse Santiago es un perro mal parido, el desgraciado, ojala y sus planes no funcionen, malditos traficantes... excelente capitulo... pero Pampa ya deja de torturar a Nano..
ResponderBorrarCaro se tortura a ella misma, ¿no creés? Jajaja
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