martes, 13 de agosto de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 024





La ciudad de México estaba como de costumbre, hecha un caos, con la gente apurada, yendo y viniendo con urgencia y hasta cierto malestar.
En la casa de los Mouriño, sin embargo, el ambiente era otro. Felipe había cerrado un nuevo negocio y era enorme…

FELIPE: (Hablándole a Pablo e Isabel) ¡¡Por fin!!
PABLO: ¿Por fin, qué, pa?
FELIPE: Pude cerrar el negocio con el Hipódromo de Palermo, hijo…
PABLO: ¿De verdad, papá?
FELIPE: ¡Si, campeón! Tenemos que viajar ya mismo y preparar los ejemplares que vamos a mandar de La Pampa a Buenos Aires, los quieren para dentro de dos semanas.
PABLO: ¡Buenísimo, viejo! ¡Te felicito!
ISABEL: ¡Ese es mi esposo! (Los dos besan a Felipe)
FELIPE: De hecho, quieren que mandemos algunos ejemplares de Santa Cecilia, así que voy a llamar a Carolina para que vaya viendo cuáles serán los elegidos…
PABLO: ¿Los de aquí también los quieren en quince días?
FELIPE: No, primero van a probar los de allá y si todo sale bien, nos comprarán los de México, pero por eso mismo, hay que estar preparados.
ISABEL: Entonces no la llames, ya le contarás mañana que vayamos a la hacienda.
FELIPE: ¿Estás loca, mujer? ¡Claro que le voy a contar! Parte de la negociación la llevó nuestra Pampa, Isabel
PABLO: Si, ma, en el viaje que hizo hace unos meses.
ISABEL: Siendo así, llámale y dale la buena nueva, pues
FELIPE: ¡Ya mismo! (Busca el teléfono y marca)
CAROLINA: (Se sienta atiende la llamada) Hacienda Santa Cecilia…
FELIPE: ¿Pampa?
CAROLINA: Hola, pa, ¿cómo estás?
FELIPE: Feliz, hija, tengo una noticia sensacional…
CAROLINA: (Mientras escuchaba a su papá, su sonrisa se agrandaba) ¡¡Pa, eso es increíble!!
FELIPE: Lo es, hija y es todo mérito tuyo, mi amor…
CAROLINA: Para nada, es todo trabajo en equipo
FELIPE: ¿Vas a viajar tú?
CAROLINA: No, sabes que no lo voy a hacer
FELIPE: Si, pero tenía que preguntar…
CAROLINA: ¿Lo demás sigue bien?
FELIPE: Muy bien, ¿tu hermana?
CAROLINA: También está bien, pero deberías llamarla, papá, te extraña, le haces falta
FELIPE: No estoy de acuerdo con lo que hizo
CAROLINA: Pero ya está hecho y te necesita cerca, al igual que yo
FELIPE: ¿A ti te pasa algo más?
CAROLINA: (“Si supieras”, pensó) No, nada, pero eres mi papá y te quiero cerca
FELIPE: Está bien, hija, intentaré pasar aunque sea algunas horas mañana y almuerzo con las dos…
CAROLINA: Gracias, pa, te amo
FELIPE: Y yo a ti, te cuidas y hasta mañana… (Cuelga)

Pampa se estiró en su silla, pensando en qué habría de nuevo en su encargo a Ruth. Sonrió al recordar lo que su padre acababa de contarle, pero lo que más ansiosa la tenía era saber que en unos cuantos minutos, volvería a estar a solas con Nano…

CAROLINA: No puedo estar sintiendo esto, Emiliano y, ¿por qué tienes que ser así? Eres un encantador, un hechicero y yo siento lo mismo que tú, pero ¿y si te lastiman? ¿Si te hacen lo que a Augusto? (Cogió un portarretratos del escritorio y lo miró) Ay, Tuto, ¿me lo mandaste tú o qué?...

La hacendada se quedó contemplando la fotografía de su difunto esposo. Con él, estaban sus hijos y ella, el día del cumpleaños de Lucía, el último que pasaron juntos…

Serafín le dio el recado a Nano y este, con la excusa de hacer unas pruebas con “Gardel”, uno de los caballos recién llegados de Argentina, se alejó mansamente hasta llegar a ese lugar, donde él y Caro, se encontraban a escondidas del mundo. Pampa apareció un poco después.

CAROLINA: (Viendo que él iba a acercarse demasiado, se hace para atrás) Espero que lo que te voy a contar, sirva de algo, pero mantén tu distancia, porque es muy serio
EMILIANO: (Le ve el gesto y se queda en su sitio) Dime…
CAROLINA: Hace unos años, conocí a una muchacha en una situación bastante complicada
EMILIANO: ¿Cómo de complicada?
CAROLINA: La querían prostituir a la fuerza y pude ayudarla. La metieron a un carro y yo lo vi, así que le di un golpe en la cabeza a uno de los dos que la tenían y me la llevé antes que el otro pudiera reaccionar.
EMILIANO: ¿Estás segura que era para eso y no un secuestro exprés o algo así?
CAROLINA: (Asiente) Ella me lo contó. Claro que ese momento no lo sabía, sólo reaccioné como me dictó mi consciencia.
EMILIANO: Está bien, continúa.
CAROLINA: La muchacha era de pueblo, de una comunidad de Chiapas para ser más exactos y había llegado al DF en busca de una tía, pero la mujer murió y ella quedó desamparada y, bueno, tú sabes cómo trabajan esos malnacidos.
EMILIANO: Comprendo, pero no te sigo
CAROLINA: Quiero explicarte por qué confío tanto en esa chica, Emiliano
EMILIANO: Ah, ok, prosigue, pues
CAROLINA: Ella se vino conmigo a Santa Cecilia porque estaba desamparada y no tenía nada, ni a nadie. Al principio, sólo deambulaba por la hacienda, pero a los pocos días, me pidió que le diera un trabajo, que le ayudara a prepararse y eso hice
EMILIANO: ¿Qué edad tiene?
CAROLINA: Ahora, 22. Cuando la conocí, apenas 17, era una niña
EMILIANO: ¡Son unos infelices!
CAROLINA: ¡Lo se! La cosa es que ella terminó la prepa en el pueblo y justo por esa época, encontré ciertos papeles de Augusto que, aunque no son prueba de nada, me dejaron en claro, que Terranova andaba en cosas chuecas y mis satélites, se encendieron
EMILIANO: ¿Cosas cómo cuáles?
CAROLINA: Malversación de fondos. Durante mucho tiempo, cuando Augusto vivía y hasta unos meses después que mi marido muriera, Santiago fue tesorero de la Asociación de Ganaderos de la región
EMILIANO: ¿Y robaba?
CAROLINA: Eso parece, pero como te digo, los papeles de mi esposo, no eran pruebas contundentes, sólo borradores de informes que él hacía. Después que me contaste todo, pienso que esa información, más detallada, era parte de lo que le daba a tu amigo
EMILIANO: Puede ser, hay archivos de contabilidad entre lo que el Tanque me dejó, sólo que no me pareció relevante.
CAROLINA: Habría que revisar todo y muy bien
EMILIANO: Eso creo y eso haremos, pero sigue, ¿qué pasó con tu amiga?
CAROLINA: Sabiendo que ella me estaba realmente agradecida y confiando en su lealtad, le pedí que se metiera a trabajar en la hacienda de Santiago y desde entonces, se volvió mis ojos y oídos en esas tierras.
EMILIANO: ¿Te informa de lo que sucede allí?
CAROLINA: De todo lo que tiene que ver con los negocios de Santiago. Ya sabes, quién lo visita, qué hablan, quién lo llama y ese tipo de cosas.
EMILIANO: ¿Y averiguó algo nuevo?
CAROLINA: Parece que si, porque me mandó a decir con Serafín que necesita hablar conmigo esta noche
EMILIANO: ¿Serafín está al tanto de todo?
CAROLINA: Es su novio, su protector y ella me pidió que lo incluyéramos, porque Serafín tiene muchos amigos en la otra hacienda y si algo sale mal y ella estuviera en peligro, alguno de esos muchachos, podrían ayudar y mucho
EMILIANO: Entiendo, pero hay que ser discretos. Tenemos que saber quién más está al tanto de la verdadera ocupación de esa mujer. ¿Cómo se llama?
CAROLINA: Es Ruth, Emiliano, la viste en el velorio, ¿recuerdas?
EMILIANO: Si, si, perfectamente. ¿Qué quieres que haga yo?
CAROLINA: En principio, te voy a dar todo lo que tengo de Augusto, para que lo compares con lo que tu amigo te dejó, quizás, entre todo eso, podamos cerrar más círculos y uno de estos días, sería ideal que me acompañes a México para que podamos hablar con tu jefe y para que me muestres lo que tienes de información
EMILIANO: Tengo todo en mi cuarto
CAROLINA: Aquí no, por las dudas, así como yo tengo a Ruth en Terranova…
EMILIANO: (Termina la frase de Caro) Puede que alguien de ellos, esté aquí, claro
CAROLINA: Exacto. También quería pedirte que estés presente cuando Ruth me cuente todo y le expliques a ella y a Serafín quién eres y por qué estás aquí. Créeme, son de fiar
EMILIANO: Les voy a decir que soy un policía que te está cuidando, pero nada más. No es necesario que sepan que Terranova mató gente y que quiso hacer lo mismo contigo
CAROLINA: Está bien, lo haremos a tu modo, por ahora
EMILIANO: ¿Algo más?
CAROLINA: No, eso es todo. No te alejes demasiado de las caballerizas o del campo de entrenamiento, de modo que al llegar Ruth, podamos hablar rápido y sin levantar sospechas.
EMILIANO: (Se acerca a ella y la besa, rápido, un piquito) ¡Si, patrona!
CAROLINA: (Le da un besote) Me gusta que seas obediente…

Carolina le sonrió con malicia, se subió a Caramelo y se fue a todo galope. Emiliano se quedó mirándola, embobado.

Leonardo, por su parte, le informaba a Santiago de los nuevos planes, pero el hacendado, no estaba muy convencido

SANTIAGO: ¡Es muy arriesgado!
LEONARDO: Lo se, pero es eso o tu pellejo, Santiago, ¿qué prefieres perder?
SANTIAGO: Es mucho ganado, ¡una fortuna!
LEONARDO: Si tu cabeza vale menos que esas reses, dímelo y le comunico al jefe que en vez de envenenar a las bestias, te de un tiro a ti, en medio de los ojos. Creo que tiene muchas ganas de hacerlo, se va a poner contento
SANTIAGO: ¡No seas idiota! No se trata de eso, lo que quiero decir es que por más que metamos veneno en esas tierras y le inutilicemos los sembrados y matemos a los animales, no hay garantías de que accedan a vender.
LEONARDO: Dime una cosa. Supongamos que tú tienes un carro que, nuevo, vale 1000 y  alguien te ofrece 1100 para tenerlo porque es de colección. Ahora, tú te niegas porque ese carro es importante para ti y anda perfectamente, es una máquina ideal, ¿no? Pero un día, lo chocas y ya no anda, ni vale lo que solía. ¿Qué harías si una persona te ofrece el doble de su valor original?
SANTIAGO: (Lo mira) ¿Además de sospechar?
LEONARDO: Si, estúpido.
SANTIAGO: ¡Lo vendo, claro! Pero los Mouriño no son así
LEONARDO: Los Mouriño, buena o mala gente, son negociantes y si esa parcela pierde utilidad y valor, no se van a negar a venderla
SANTIAGO: Creo que el problema es que no me la quieren vender a mí
LEONARDO: ¿Y quién te dijo que la oferta la ibas a hacer tú, Santiago?





10 comentarios:

  1. me sorprende la inteligencia de Carolina.....

    y yo pense que iba a pasar otra cosa ajajajaja

    esta super buena esta historia ;-)

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  2. Malditos ojala que su plan les salga mal... que bueno que poco a poco tienen pista de las maldades de Santiago y sus ecuases... me gusto el capitulo

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  3. Aaajjj, como no se mueren, jajajajajajaja. Son unos perrísimos Santiago y su gente mala!!!! Pobre Emiliano, esos besotes de Pampa lo dejan viendo chispas de colores XD

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  4. Yo tambien pense q pasaria algo mas ajjaajjjjajajaja excelente capitulooo!!!:D

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  5. Ese Santiago es un perro mal parido, el desgraciado, ojala y sus planes no funcionen, malditos traficantes... excelente capitulo... pero Pampa ya deja de torturar a Nano..

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