Nano se acomodó
bien y entró en Caro ferozmente, trabando su cadera con las manos y dejándola a
merced de lo que él quisiera hacerle. Carolina no tenía escapatoria, pero
tampoco deseos de irse a ningún sitio, su mundo estaba ahí, haciéndole sentir
un placer nuevo, distinto, despertando sus bajos instintos, esos que con su
difunto esposo, no había explorado demasiado. No por no amarse o porque el sexo
fuera malo, al contrario, ella y Augusto se entendían perfectamente, pero al estar
juntos desde siempre, algunas cosas se pasaban por alto y con Emiliano, esa
historia no se repetía. Los dos eran personas experimentadas y querían
descubrir mundos nuevos.
CAROLINA: Te
amo, Emiliano, no podía ocultarlo, ni negármelo más... (Gime) Te ruego que no
pares...
EMILIANO: (Se
recuesta sobre ella, sin detenerse) No voy a parar hasta que acabes, preciosa,
te amo (Besote) Quiero sentirte explotar debajo de mí y que gimas conmigo hasta
caer exhausta (Embestidas más fuertes y potentes) Quiero llenarte de placer y
gozarlo a tu lado...
CAROLINA:
(Gime) Te amo, Nano, te amo, no puedo parar de decírtelo...
EMILIANO: No lo
hagas, es lo más hermoso que puedes decirme... (Sale de ella)
CAROLINA:
¿Dónde vas? Vuelve ahí dentro...
EMILIANO:
Tenemos que cuidarnos, mi amor... (Le agarra la mano y la hace agarrarlo) Te
amo... (Baja sus dedos bien al sur del cuerpo de Pampa)
CAROLINA: Y
yo...
EMILIANO: (Se
miraban) ¿Vas a dejar esa manito quieta?
CAROLINA: Si
(Sonríe)
EMILIANO:
Malvada...
CAROLINA: (Tira
de él, haciendo que caiga sobre la cama, luego bajó hasta donde estaba su mano
y empezó el espectáculo) No soy malvada…
EMILIANO: No,
mi amor, no lo hagas, por favor. (La detiene) Lo deseo como no te imaginas,
pero aún no, recuerda que tengo una fantasía por cumplir...
CAROLINA: ¿Qué
fantasía?
EMILIANO: Ya te
la contaré, preciosa, confía en mí... (La hace subir y vuelve a toquetearla)
CAROLINA: No me
dejes con la duda...
EMILIANO: Te
cuento si me tocas, tramposa, necesito terminar contigo...
CAROLINA: (Lo
toca con ansias) ¿Así? (Sonríe)
EMILIANO: Si,
si, por Dios... (La besa) La primera vez que nadamos juntos, ¿te acuerdas?
CAROLINA:
Ajá...
EMILIANO:
Bueno, mientras tú hablabas, yo te escuchaba, pero te miraba la boca y me
imaginaba que me sacabas del agua, me tirabas en la orilla y me comías
entero... Tu boca no dejaba nada librado al azar y me hacías ver las estrellas.
Esa noche no pude dormir por imaginarlo
CAROLINA: ¿Esa
es tu fantasía?
EMILIANO: Una
de ellas, si... (No se aguantó y la acostó, entrando otra vez) Te prometo que
salgo a tiempo...
CAROLINA: ¿No
tienes protección?
EMILIANO: No,
tengo que comprar, pero mañana lo hago sin falta... ¿Sigo?
CAROLINA: No va
a ser lo mismo, pero sigue...
EMILIANO: Aún
es pronto, pero ya le daremos ese hermanito a Jano...
CAROLINA: Te
amo...
EMILIANO: Yo
más... (Penetra una y otra vez, apasionado, urgente y urgido, hasta que llega
el momento y sale de ella, pero sigue con sus manos hasta que Caro llega al
clímax y Pampa lo ayuda a llegar también) Mmmm... (La besa mucho) No es lo
mismo, pero si que es sabrosito...
CAROLINA: Si
(Sonríe y lo besa) Emiliano...
EMILIANO: Dime,
amor, ¿qué puedo hacerte ahora?
CAROLINA:
¿Estamos solos?
EMILIANO: No te
entiendo, ¿a qué te refieres?
CAROLINA: ¿Hay
alguien más en la casa?
EMILIANO: ¿Aquí?
No, nadie. Los demás duermen en cabañas del otro lado. ¿Por?
CAROLINA:
Porque si hubiera alguien, seguro nos escuchaba...
EMILIANO: Ah,
jajajaja, claro. Pero no, desde que me mandaste aquí que estoy solo. No se por
qué, Chava me dijo que ellos prefieren quedarse allá porque están uno al lado
del otro y se juntan a distenderse y cosas así. Yo voy un rato, pero me vuelvo.
(La besa) Soy un tarugo monumental...
CAROLINA: ¿Por
qué eres un tarugo?
EMILIANO:
Porque no compré condones y quiero más de ti, Carolina.
CAROLINA: Vamos
a comprar...
EMILIANO: (Se
le ocurre algo) ¡Ya se! (Se levanta) Espérame aquí... (Se pone un pantalón y la
camisa) No tardo
CAROLINA: Dime
dónde vas...
EMILIANO: A
robar... (Le sonríe, la besa y sale)
CAROLINA:
¡Dios! Este hombre me dejó así, sin saber nada...
EMILIANO:
(Vuelve al ratito, muerto de risa) ¡Ya estoy aquí! (Entra al cuarto y le da una
flor) Para usted, mi Pampa...
CAROLINA:
Gracias, Nano (Sonríe) ¿Por qué te ríes?
EMILIANO:
Porque Serafín es un menso, jajajaja... A él le robé estas (Le muestra unas
cajitas de condones) Tiene como 20 cajas, jajajaja, cada vez que va al pueblo,
compra y para nada, porque Ruth quiere esperar a la boda...
CAROLINA: Pobrecito,
jajajaja, pero bendito Serafín...
EMILIANO: (Se
quita la camisa) Bendito sea...
En el pueblo,
Zamudio recibía a un abogado que lo sacaba de la prisión y de allí, lo llevaba
a una cabaña, bien alejada. El hombre, medio maltrecho, se dejó caer en un
sillón.
CELIA: (Se
acerca y comienza a curarlo) ¡Te dejaron destrozado, Zamudio! ¡Te dije que era
sólo una provocación, pero no, tuviste que armar el escándalo del año!
ZAMUDIO: Se lo
merecía, es un puto imbécil...
CELIA: ¿Qué se
merecía? ¿Poder golpearte hasta el cansancio? Porque eso hizo, te dejó de
campeonato…
SANTIAGO: (Aparece)
¡Tiene mano pesada el tal Emiliano, Zamudio! (Mira a Celia) ¿Lo ves muy mal?
CELIA: No va a
poder levantarse por varios días, lo molió a golpes
SANTIAGO:
¡¡Idiota!! Se te dieron órdenes exactas y precisas e hiciste todo mal. Agradece
que no te siga golpeando, mequetrefe
ZAMUDIO: Lo
siento, pero no pude evitarlo, odio a ese estúpido con ínfulas...
SANTIAGO: Lo
que sea, pero necesitábamos que estuvieras allí y no se va a poder...
CELIA:
Tranquilo, Santiago, ya sabes que eso se resuelve. (Mira al golpeado) ¿Qué pasó
con el encargo? ¿Pudiste averiguar algo?
ZAMUDIO: Que él
quiere con Pampa, es obvio. Ella lo aprecia, pero no me pareció interesada.
Cuando se armó la grande en las tablillas, apenas si le habló. Lo dejó irse
solo, no lo peló...
CELIA: (A su
marido secreto) ¿Qué piensas?
SANTIAGO: Esa
mujer es muy dura, no se, puede que no lo registre porque está teniendo algo
con él o simplemente porque no le interese, ¿tú qué crees?
CELIA: Cuando
me habló, parecía sincera, pero puede ser sólo una pose.
SANTIAGO: Puede
que si...
ZAMUDIO: ¿Y
ahora qué?
CELIA: Lo que
acordamos, te vas a trabajar donde ya sabes y no asomes tu cabeza por Santa
Cecilia. Igual, esta noche pásala aquí, en el estado en que te dejaron, no
podrías irte.
SANTIAGO: (A un
hombre) Ayúdalo a ir al cuarto y que se alimente bien (Ambos se retiran) Habrá
que ir a fondo con Pablo Mouriño, no podemos esperar más. La jugadita de las
vacas me costó una fortuna y necesito tener parte de esa hacienda
CELIA: Seguro
que la asociación de ganaderos te asistirá, mi amor. Por cierto, el fumigador
ya es historia antigua. El jefe me avisó hace un rato, cuando llegó Zamudio
SANTIAGO: ¿Con
él hablabas? ¿Te dijo algo más?
CELIA: Que había
sido un traidor y que quiso hacer su jugada propia. Por eso lo borraron del
mapa y el plan sigue cómo estaba pensado...
SANTIAGO: (La
besa) Se que ese tipo es un pelele, pero saber que tendrás que hacerte la
enamorada de Pablo, me molesta mucho, Celia.
CELIA: Ni
siquiera me voy a acostar con él pronto, mi hombre eres tú, nadie más, sólo tú
me haces ser mujer (Lo besa)
SANTIAGO: Lo
se, amor y se que si tienes que hacerlo será por la causa, eso ya lo sabíamos
desde antes de enamorarnos y el fin justifica los medios, pero me carcomen los
celos. Quisiera que nadie te toque jamás.
CELIA: ¿Lo vas
a intentar con La Pampa?
SANTIAGO: No
tengo cómo, esa mujer no me tolera... (La besa) Vamos a que recojas a Candela,
hoy duermo con ustedes...
CELIA: (Sonríe)
Vamos...
A la mañana
siguiente, bien temprano, Carolina dejó a Nano durmiendo y se fue a la casa
grande. Entró a su alcoba y se metió a bañar. Un momento después, Emiliano se
metía al privado.
EMILIANO: ¿Por
qué te fuiste así, Caro?
CAROLINA:
Porque no quiero que nadie sepa lo nuestro, Emiliano... (Lo besa) Buenos
días...
EMILIANO: Y por
eso sales sin darme un besito siquiera... (Besote) No vuelvas a hacerlo, ¿si?
Me voy a las tablillas, hoy toca un día muy largo. Te amo, preciosa...
CAROLINA:
Espera (Lo besa) No quería despertarte (Lo vuelve a besar) Quédate un momentito
aquí, mi amor...
EMILIANO: ¿Aquí
o ahí? (Sonríe mirando la tina)
CAROLINA:
Ahí... (Sonríe y lo besa intensamente)
EMILIANO: (Se
desnuda y se mete, jalándola con él) Esto es un buen despertar, preciosa...

Lo sospechaba desde un principio ese Zamundio era espia de Terranova malditos... ufff que nochesita la de Emiliani y Caro si que la pasaron bien eh...
ResponderBorrarPasa que con todo lo que venían acumulando, en sentimientos, digo, obvio, no podían pasarla mal, jijijiji y Zamudio es un asco!
BorrarMe gusto el capitulooo!!! :D
ResponderBorrar¡Gracias!
Borrarjajaja qe barbaridad che robando forros estos...Excelente cap!
ResponderBorrarSeeee, hay ladrones de guante blanco, ladrones de joyas, ladrones de bancos y... ¡LADRONES DE LATEX! Jajajaja
BorrarGane la apuesta entonces(? JAJAJAJAJA okno. "Lo nuestro", jajajaja me encantan esos dos, son un amorsshh!!! Y ahora quién los aguanta escapándose en las noches para estar juntos... xD
ResponderBorrar¿Querés que no se escapen? Jajajajajjajaja
BorrarObvio siiii quierooooo!!! Jajajajajaja.
BorrarMe lo suponía!
BorrarQue bellos son ese par ya quiero que llege el hijo de Emiliano ✌
ResponderBorrarNo falta tanto para eso!
Borraresos dos son lo mejor¡¡¡¡ llegara e hermanito de jano y lucia
ResponderBorrarJajajajjajajajjaa
Borrar