Unas
horas más tarde, cerca del inicio de las tierras de los Mouriño, el carro era
una sola carcajada. Fran contaba chistes y aunque eran inocentes, la forma de
contarlos, los hacía graciosos. De repente, la atención del muchachito, se
centró al costado del camino
EMILIANO:
Mira, hijo, aquí empieza la hacienda (Se veían animales pastando
tranquilamente)
FRANCISCO:
(Se asomó por la ventana) Esto es increíble, pa...
CAROLINA:
¿Te gusta?
FRANCISCO:
Me encanta... (Miraba a los animales pastando, con fascinación)
EMILIANO:
Y eso no es nada, hijo, espera un poco y prepárate... (Un par de minutos
después, apareció el río y muy cerquita, una manada de caballos, siendo
alimentados) ¡Mira, Fran!
FRANCISCO:
¡¡Wow, papi!! Esto es mejor que lo anterior (No dejaba de sonreír, se le veía
feliz...
EMILIANO:
(Mira a Caro) Gracias por esto y por todo... (Le susurra) Te amo...
CAROLINA:
No tienes que dar las gracias, con verlos felices, me doy por bien pagada
EMILIANO:
(Le toma la mano y se la aprieta) No te das una idea de lo feliz que está, pero
ya lo vas a saber (Llegan a la parte de entrenamiento) Yo rediseñé ese campo,
Llanero, ¡mira esos ejemplares practicar!
FRANCISCO:
¿Puedo ir a verlos practicar, ahora?
EMILIANO:
Si, claro, dejamos las maletas y vamos, campeón
FRANCISCO:
¿Tú vienes, Caro?
CAROLINA:
Tengo cosas que hacer, pero después los alcanzo, si quieren...
FRANCISCO:
¿Me lo prometes?
CAROLINA:
Si...
FRANCISCO:
(Se acerca y le da un beso) ¡¡GRACIAS!! (Vuelve a mirar por la ventana)
EMILIANO:
(Entran a Santa Cecilia) ¡Llegamos, Pancho!
FRANCISCO:
(Se baja con todo el apuro y cae) ¡Ayyy!
CAROLINA:
(Lo ayuda a levantarse) ¿Te hiciste daño?
FRANCISCO:
Me di en la rodilla... (Se soba)
CAROLINA:
Déjame verte (Le sube el pantalón) Fue sólo el golpe, pero vamos adentro a
ponerte un poco de crema (Lo alza)
EMILIANO:
(Los observa entrando en la casa grande) No se cómo se puede amar más que
eso...
PABLO:
(Había escuchado el carro y cuando salía, se los encontró en la sala) ¡Pampa!
(Mira a Francisco) ¿Ese es el pequeño Nano?
CAROLINA:
El mismo (Sonríe) Francisco, este es mi hermano Pablo...
FRANCISCO:
¡Hola! (Le ofrece la mano para chocarlas)
PABLO:
(Las choca) ¡Eres igual a tu papá! ¿Qué te pasó?
FRANCISCO:
Me caí por apurado...
PABLO:
A ver... (Le mira la lastimadura) No es nada, ¿le ibas a poner la crema, Caro?
(Ella asiente) Esperen aquí que se las traigo... (Se retira)
FRANCISCO:
Tu hermano parece galán de cine
CAROLINA:
Jajajaja, ¿por lo menso?
FRANCISCO:
Jajajaja, no me pareció menso, jajajaja... No, lo digo porque en las películas
los galanes y los héroes son así como él. Mi mamá siempre ve esas películas
aburridas, jajajaja... ¿Todos aquí son lindos y buenos como tú y él?
CAROLINA:
Si, se puede decir que si
FELIPE:
¡Hola, hija! (Le besa la frente) ¿Quién es este caballerito? (Lo mira)
¡Pintado! (Le ofrece la mano) Eres el hijo de Emiliano y se te nota... Yo soy
Felipe Mouriño, papá de Carolina
FRANCISCO:
Encantado, señor
FELIPE:
¡Qué educado!
PABLO:
Aquí tienes, Caro, pero siéntate y te ayudo
FELIPE:
¿Qué le pasó?
EMILIANO:
(Entrando) Que se bajó del carro sin apoyar los pies, Don Felipe y se golpeó...
Aventado como el padre...
CAROLINA:
Eso sin duda...
EMILIANO:
(Se la quería comer a besos) Veo que me conoces, Carolina...
FRANCISCO:
Papi, ¿me va a arder?
EMILIANO:
No se, pero te soplo, hijo...
CAROLINA:
No te va a doler nada, lo juro, además, un hombrecito como tú debe ser fuerte,
¿no?
FRANCISCO:
Soy fuerte, pero si duele, papi me sopla...
PABLO:
¡Santo remedio!
FRANCISCO:
(Caro le pone la crema) ¡¡No arde nada!!
EMILIANO:
Gracias, Carolina y tú, atarantado, vamos a cambiarte para ir a ver a los
caballos
FRANCISCO:
¿Me llevas?
EMILIANO:
¿Tengo alternativa?
FRANCISCO:
(Se cuelga de su papá) ¡¡¡Noooo!!! Gracias, Caro, eres lo más. Chau, Pablo.
Chau, papá de Caro
CAROLINA:
Chao...
FRANCISCO:
(Le manda un beso volado) ¡Guapaaaa!
EMILIANO:
Ya, enano, jajajaja... (Salen)
FELIPE:
(Se reía) ¡Qué niño más despierto y simpático!
PABLO:
(Miraba a su hermana) Parece que contigo, papá, ya tiene dos fans, jajajaja...
(Le lanza un cojín) ¡Despierta, Pampaaaa!
CAROLINA:
(Devuelve el cojinazo) ¡¡Menso!! (Se ríe) Voy a cambiarme y dejar mi cosas
arriba, ahora bajo y terminamos lo que nos faltó ayer, pa (le da un beso y sube
corriendo las escaleras)
Felipe
salió de la casona y al verse solo, Pablo se metió al despacho y llamó a Celia.
Esta, al darse cuenta que era él quien le hablaba, sintió un regocijo que no
terminaba de comprender...
CELIA:
¡Hola, mi amante latino!
PABLO:
Hola, nena, ¿cómo va tu mañana?
CELIA:
Horrible. Después que te fuiste, mi cuerpo te empezó a llamar a gritos...
PABLO:
Para eso hay solución ¿qué te parece si te hago una visita al consultorio?
CELIA:
No voy a estar en el consultorio, sino en la guardia y ahí no se puede, Pablo.
Tengo unas horas antes de entrar, ¿vienes a casa? Estoy ardiendo porque me
hagas todo eso de nuevo...
PABLO:
En cinco segundos estoy allá, nena (cuelga, sale del despacho y sube a su moto
para ir a toda velocidad hacia la casa de su amante)
CELIA:
(Después de cortar la llamada, pensó que por primera vez le iba a mentir a
Santiago) Necesito que me ames de nuevo, Pablo, lo de anoche no lo había
sentido jamás... (Llama a su esposo) ¿Santi?
SANTIAGO:
Hola, preciosa, ¿qué haces?
CELIA:
Lo que acordamos. Ayer cené con Pablo, pero nada más y tengo que atraparlo...
¿Tú?
SANTIAGO:
¿No te acostaste con él?
CELIA:
No, pasamos una velada tranquila, pero no avanzó y tampoco voy a ponerme en
charola de plata y menos a la primera. Debe estar tanteando el terreno y por
eso es precavido. De hecho, en un rato viene a verme, según él, por lo del
dispensario. Veremos qué pasa...
SANTIAGO:
Aunque me duela, si quiere acostarse contigo, hazlo…
CELIA:
Está bien, Santiago, se lo que debo hacer y aunque me duela a mí también, los
dos sabemos que es parte del juego y además, nos da un poco de libertad y eso
nos ayuda a apreciar este amor nuestro...
SANTIAGO:
Cierto, mi amor y ahora te dejo, la hacienda me reclama, preciosa, ¡¡te amo!!
CELIA:
Y yo... (Corta) ¿Qué me pasa con este tipo?
Sin
pensar mucho más, Celia se fue a preparar para recibir a Pablo, quien llegó
solamente media hora después y considerando que el camino entre Santa Cecilia y
La Cruz, era de poco más de una hora de trayecto, se puede decir que fue
"volando". Dejó la moto a un lado del pórtico y golpeó con ansias.
Cuando Celia le abrió, vestía una bata, como si acabara de salir de la cama y
apenas el muchacho entró y cerró la puerta, se miraron y eso fue todo lo que
hizo falta
PABLO:
(Abriéndole la bata, se da cuenta que estaba desnuda) ¡La mejor manera de
recibirme! (Le come los senos y la boca, alternando) Qué rica eres...
CELIA:
Tú lo estás... (Gime mientras lo desviste)
PABLO:
(Con las ganas que tenía, no llegó a quitarse la ropa del todo, sólo la parte
de arriba y se bajó los pantalones y el calzón) Ven acá, doctora... (La apoya
contra la pared y la levanta) Ayer no lo hicimos parados...
CELIA:
Hagámoslo hoy (Lo aprisiona entre sus piernas)
PABLO:
Me leíste la mente (Se mueve y entra en ella) No se qué me diste, pero ya me
volví adicto
CELIA:
Lo mismo me pasó a mí, el sexo contigo es algo de otro mundo...
PABLO:
Otro mundo vas a conocer cada vez que te lo haga, Celia, tú no sabes lo que soy
capaz de hacer... (La baja y la pone de espaldas a él, abriendo sus pompas)
Pero de a poco, lo vas a ir sabiendo...

Caro se enamoro de Emiliano y de el hijo... Hay Celia ya caiste en el encanto de Pablo te gusta lo que te da jaja
ResponderBorrarLa sangre Iberbia es encantadora, jajajajjaa
Borrar"FRANCISCO: (Le manda un beso volado) ¡Guapaaaa!" JAJAJAJAJAJAJAJA Francisco me hizo matar de risa con eso!... ¡Ay, Celia!
ResponderBorrarCelia va en caída libre y el destino son los brazos de Pablo!
Borrar